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¡Celebra el Día del Perro ayudando a “Osita”!

Por Erivan Campos Conde

La primera vez que supe de Doña Any y de su (perrhija) Osita, fue 2 años atrás, cuando la suerte que les sonreía era otra. Con el paso del tiempo y la ayuda de muchas personas, ambas han salido adelante, pero aún precisan apoyo de los doglovers para vivir de forma digna.

Aquí te cuento su tierna historia de lucha y te detallo cómo ayudarlas:

INFANCIA Y CEGUERA

Ana Isabel Quilo Ayala (“Any” o “Anita” para los que la conocen) me contó que nació en 1966 con discapacidad visual, motivo por el cual ha sido discriminada por muchos conocidos y desconocidos. Dice que no tuvo padres y de su infancia solo recuerda que tuvo asma “desde siempre” y que esa característica hizo lenta su adopción. Cuando por fin tuvo padres legales llegó a ella el sentimiento del amor y con él la felicidad.

Supo lo que era un abrazo, comida servida con amor, ropa nueva, un beso en la frente y la protección de sus padres, quienes le dieron esos detalles esenciales y sus apellidos.

Sin embargo, todo cambió cuando ambos fallecieron. El resto de familia le dio la espalda y le quitaron los privilegios que un día tuvo. Quedó viviendo en la calle y tan desprotegida como en su niñez.

Con ceguera, asma, sin familia y solo con lo que llevaba encima, doña Any fue memorizando calles, reconociendo voces y sobreviviendo en un mundo de total oscuridad. Solos los olores y los sonidos le acompañaban, su astucia y su inteligencia eran sus únicas armas. Comenzó a vivir en las calles y vivía de lo que lograba vender y comprar.

Cuenta que sus amigos fueron quienes le tendieron una mano y su familia, toda aquella persona que le ayude a sobrevivir regalándole una moneda o comprándole alguno de sus productos o alimentos.

De hecho la primera vez que la conocí me dijo, con una sonrisa clara como el agua:

“Mi familia es aquella persona que me regale una moneda en la sexta”.

Comprando productos pequeños y revendiéndolos en un canastito, en el centro cívico vivió y sobrevivió mucho tiempo.

Algunas veces durmiendo en la calle, otras veces alquilando cuartitos, se le iba pasando la vida a Doña Any.

“Aparte de ser vendedora ambulante también canto en la calle (detalla con mucha alegría) me gustan los coros cristianos y las alabanzas porque Dios me ha bendecido con el don de la canción. Tengo 15 años de cantar en la calle”. Hizo una pequeña pausa mientras tosía, dijo estar bien y siguió explicando con una sonrisa amplia:

“A veces me piden canciones del mundo, entonces me gusta cantarle al amor. Canto de Pedro Infante, de José Luis Perales, de José Alfredo Jiménez, todas las que hablen de mucho amor”.

Oscura, fría y dura era la vida de Doña Any, pero bien dicen que cuando a Dios se le acaban los ángeles manda 4 patitas y una colita. La bendición de Any llegó con un color miel y unos ojitos que se convirtieron en su lazarillo.

“OSITA”

La perrita llegó a su vida hace algunos años y es su motivo, su motor y su alegría. De hecho, la cuida como si fuera una pequeña niña. Osita, a cambio le da todo el amor que doña Any necesita.

De hecho, llegó a ayudarle a vender sus productos y a conquistar el corazón de los cibernautas chapines.

Osita se roba las miradas con las faldas, moñas y suéteres que su dueña le consigue. Osita huele a limpio siempre, siempre está bañadita y cambiada con sus mejores ropitas. Eso enamora a la gente y ambas han obtenido apoyo gracias a que se han viralizado, varias veces, en las redes.

Osita es una lazarillo, que aunque no ha recibido educación para ser perro de trabajo y de compañía, actúa como tal y cuida a doña Any a sol y a sombra.

PROBLEMAS ECONÓMICOS

El año pasado ambas alquilaban un cuartito en la zona 1, atrás del mercado Colón. Por él pagaban Q400 al mes y luchaban por poder pagarlo mes a mes. Luego, con la llegada del punto más fuerte de la pandemia ambas se vieron sin ingresos suficientes y tuvieron muchos meses complicados.

Aunque recibían apoyo de algunas asociaciones de perros nada era suficiente para ayudar por completo a estas dos guerreras.

¿CÓMO AYUDARLA?

Puedes hacerle un depósito a nombre de Ana Isabel Quilo Ayala, en la cuenta de ahorro número: 4339016602 de Banrural.

O bien llamarla directamente al teléfono (502) 3583-1252 (si no contesta en la primera oportunidad, volver a llamarla).

Dinero, comida, concentrado, ropa, cosas que pueda vender, todo es urgente y lo recibirá con la dulzura que la caracteriza.

FELIZ

El año pasado por fin llegó a Doña Any ayuda formal y más constante. La organización Sé Feliz Guatemala, que se dedica a apoyar a los comerciantes informales de la tercera edad que se han visto afectados por la pandemia del COVID-19, llegó a ella para ayudarle.

Por medio de ellos, Ana y Osita recibieron víveres, ropa e insumos de limpieza, como de cocina. Para apadrinarla, por medio de la organización es preciso comunicarse a través de las redes sociales de @sefelizguate.

Así mismo, le apoyaron a buscar un sitio de alquiler en un ambiente más sano que en el que se encontraba Doña Any antes.

Las trasladaron a zona 18 y como ya no pudieron seguir vendiendo detallitos en zona 1, les ayudaron a poner una venta de jugos para poder sostenerse.

Mira acá cómo apadrinarla:

Erivan Campos Conde

Comunicadora Social. Periodista. Intérprete de Lengua de Señas

FB: ErivanCamposConde

TW @ECamposConde

IG @ErivanCamposConde

TK @ErivanCamposConde

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