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Amenaza del estereotipo, uno de los mayores retos para las mujeres

Por: Andrea Cabrera / Organización Wonder Woman Guatemala  

En Guatemala, alrededor del 49% del ecosistema emprendedor está representado por mujeres. Guatemala ocupa el 4to puesto a nivel mundial en emprendimiento femenino, y los requisitos o características de estas mujeres son los mismos que cualquier mujer determinada a lograr algo.

El ser emprendedora es querer hacer algo, transformarlo en un objetivo e intentarlo todo hasta alcanzarlo porque una emprendedora sabe comunicar para poder vender el proyecto, sabe identificar canales y utilizar un lenguaje correcto. Pero para ellos debemos de tener pasión, ser positiva, ser una líder y tener la capacidad para trabajar en equipo. Nunca debemos de perder la confianza en nosotras mismas y la resiliencia para poder sobreponernos a los tiempos malos. Nosotras las emprendedoras aprendimos una lección muy valiosa durante el tiempo de pandemia y es que debemos de adaptarnos al cambio y tener la capacidad para crear oportunidades, observar la dinámica y entender el entorno.

La frase: Si te caes 7 veces, nos levantamos 8 es muy certera. Pero entonces nos hacemos la pregunta: ¿Cuáles son aquellos retos a los que nos enfrentamos?

Mucho se mencionan los 3 quiebres principales de las emprendedoras, el primero es la desigualdad de género, que, aunque hemos avanzado en normas, políticas y entorno, sigue siendo una de las principales brechas que en muchos caminos no nos deja avanzar. El desbalance entre la vida familiar y laboral es el segundo mencionado, y si, nuestra necesidad del trabajo para mantener un hogar estable está en nuestra sangre, pero actualmente no contamos con estructuras para poder realizarnos en ambas circunstancias. Y la tercera en mención es la falta de plataformas e incentivos económicos para nosotras. Sin embargo, a lo largo de mi trayectoria trabajando con mujeres realmente maravillosas, he notado que existen otros factores que no nos dejan levantar la cabeza y seguir corriendo hacia la meta. La barrera mental que nosotras nos colocamos desde el día #1 puede ser nuestro tropiezo de arranque, porque en ese punto se nos quita la ambición por ser lideresas y ser las protagonistas de nuestros proyectos. Muchos nos llaman las “protagonistas silenciosas” ya que nuestra barrera mental no deja que con orgullo le digamos al mundo lo que estamos haciendo bien y el cambio que estamos generando, no sólo en temas de emprendimiento, sino en las empresas donde muchas laboramos.

Existen estudios donde el vacío de la ambición por el liderazgo es muy notorio, en la mayoría de las empresas, más del 40 de los hombres aspiran a ser los directores o líderes de las compañías, mientras que solo un 1cinco de las mujeres sueña con serlo. Y ¿qué pasa con el sector gobierno?, para el año 2020 se incrementó el % de mujeres con cargo de diputadas, de un 11% del gobierno anterior al 19%. No se llega ni a la mitad de los puestos. La promesa de igualdad no es lo mismo que una igualdad real.

El miedo al fracaso es otro de los factores internos de nosotras las mujeres, ya que el modo en que los individuos lideran está constituido en expectativas sociales que nos han expuestos desde el nacimiento. Si un niño lidera a sus compañeros en juego de futbol, está haciendo todo lo socialmente esperado, es un líder nato con capacidad de desarrollar una vida exitosa. Pero si una niña lidera a sus compañeras en un juego de futbol, establece las reglas y planifica el juego para que salga a la perfección, simplemente está haciendo lo contrario a lo que se le ha inculcado. Muchos la tacharán de mandona, de agresiva y que seguramente no tendrá una vida matrimonial de éxito. Nuevamente, expectativas sociales, ¿cierto?

Cuando se habla de una amenaza del estereotipo es nuevamente por todo lo que no han inculcado desde pequeñas y como el entorno nos cuestiona. Dentro de nuestra mente aún creemos que hay ciertas carreras universitarias o ciertos trabajos que son única y exclusivamente para hombres, por lo tanto, automáticamente se eliminan de nuestra mente. ¿Pero por qué? ¿Por qué nosotras no podemos ser las que dirijamos un equipo de constructores? ¿Por qué nosotras no podemos ser las líderes de compañías tecnológicas? Nuevamente, la amenaza del estereotipo.

Las mujeres no pensamos en que podemos tenerlo todo, un trabajo exitoso o una empresa propia en crecimiento más una familia estable y con muchos planes adicionales…. No, las mujeres pensamos en el riesgo con el que podemos tropezar y automáticamente perderlo todo. Nos cuestionamos cada paso, cada nuevo trabajo, si pedimos el aumento o no, si invertimos para diversificar el negocio, si cambiamos alguna pieza en el rompecabezas sin alterar la vida de nuestra familia, y entonces es donde nos estancamos y nuevamente viene el miedo, la batalla con nosotras mismas y la frustración.

Es increíble ver tantas nuevas y buenas ideas, tanta pasión que le ponemos a nuestra vida y tanto potencial de crecimiento que tenemos, y, sin embargo, nuestra mente nos aparta de alcanzarlo.

La libertad de ser nosotras mismas, de crecer, de aspirar a una mejor vida o simplemente de hacer realidad nuestro sueño está en nosotras mismas, de creer en nuestra capacidad, de ver las tormentas no como crisis, sino como oportunidades, tenemos muy bien desarrollada la parte creativa, entonces, ¡CREEMOS! Más que un tema de aptitud, es un tema de ACTITUD hacia la vida, de tener un corazón fuerte y escuchar activa y asertivamente al entorno. Levantémonos cada mañana e impactemos, pero sobre todo veámonos en el espejo y creamos en esa persona, en esa mujer que cada día hace un cambio para ella, para su familia y para su comunidad.

Andrea Cabrera

Andrea Cabrera

Emprendedora y activista en pro de la mujer.

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