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Las incógnitas de toda mujer

¿Qué sucede hoy  con todo lo que nos abruma como mujeres?, las dudas que inundan nuestras mentes constantemente y que parecen no tener fin. El mundo y la sociedad nos hace parecer vasos frágiles negativamente, desvaloradas, insuficiente y poco inteligentes o asertivas, lo cual nos lleva a un estado de desgaste constante de no cubrir las expectativas para una sociedad que nos exige algo diferente a nuestro rol y configuración de “igualdad”, cuando somos únicas en nuestra esencia. Podemos hacer lo mismo que nuestro género opuesto, pero desde la arista femenina.

Cuando he escuchado hablar a algunas mujeres en mi consultorio sobre sus realidades, siempre tienen un denominador común las mismas necesidades y similares insatisfacciones, que en ciertas ocasiones nos hace parecer inseguras, indecisas, reactivas, ansiosas, deprimidas o hasta amargadas ante nuestro exterior.

En realidad toda mujer que se encuentra en un estado como el que te describo anteriormente son mujeres abandonadas, desubicadas de su potencial, que frecuentemente no es porque alguien las dejó, las lastimó, etc, sino en realidad, se olvidaron de sí mismas, dejaron de responder tantas cosas internas o se permitieron sembrar dudas sobre sí mismas y creerlas como una realidad.

No permitas que las dudas secuestren tu corazón, ni que la incertidumbre te agobie, confía en quien cuida cada detalle para crearte, somos frágiles en el sentido de que nuestro corazón no tiene rudeza, sino fortaleza, no tenemos la mayoría una fuerza física varonil, pero tenemos todo el empuje para mover el mundo.

Sé que en algún momento de tu vida te has preguntado muchas cosas sobre lo que eres y te has sentido insegura, incompleta o conoces a alguien que lo ha hecho. Es totalmente normal cuestionarnos o incluso compararnos, pero vivimos en su mayoría enfocándonos en los demás o en nuestras propias carencias que nos hace olvidarnos de lo más importante: “la gratitud de lo que eres”, es decir de quienes forman parte de tu círculo y en donde la vida sería muchísimo más feliz si aprendiéramos a tener gratitud en todo momento de lo que somos internamente.

Cuando estas dudas ingresan a la mente, no sólo caemos en buscar el reconocimiento o validación de los demás, sino que dejamos de confiar en nosotras mismas y perdemos también la voluntad de actuar frente a nuestras capacidades. Como seres humanos es importante el reconocimiento, pero cuando dependemos de ello para funcionar estarás transitando en tierras poco firmes.

Muchas veces no necesitamos que los demás opinen sobre nosotros o nos digan si hemos hecho algo mal o si somos culpables de algo. En muchas ocasiones somos nosotros mismos los que, como dice la cita de hoy “nos convertimos en nuestro propio verdugo”. ¿Por qué somos tan duras con nosotras mismas? ¿No sería mejor tratar de arreglar la situación en lugar de seguir haciéndonos daño o seguir dudando de nosotras?

Trata de hacer un sencillo ejercicio. Busca algo de tu pasado por lo que aún te sientas culpable e imagina que te cuentan que eso mismo lo ha hecho otra persona, alguien que quieres (un familiar, un amigo cercano, etcétera). Ahora imagina lo que pensarías de esa persona. ¿Acaso no tratarías de comprenderla, de entender por qué lo hizo, de disculparla?, entonces, ¿por qué no eres capaz de hacer lo mismo con tus propias acciones?

Reflexiona sobre ello y trata de ser más comprensiva contigo misma.  Esto se puede cambiar, se puede dejar de vivir atrapado por las dudas. Para ello lo primero que debemos hacer es conocerlas, estudiarlas de manera objetiva qué es aquello que nos da temor y analizar si tenemos razones reales para estar dudando de nosotras.

Una vez que lo hayamos estudiado en profundidad, debemos buscar la manera de romper con esas dudas, de escapar de la prisión que nosotras mismas nos hemos creado. Te darás cuenta de que, una vez hayas analizado tus miedos, llegarás a la conclusión de que la mayoría de ellos son irreales o de que hay muy pocas probabilidades de que sucedan.

En el resto de los casos, las dudas y miedos que tienen una base real, podemos aprender a prepararnos para superarlos, a luchar contra ellos y cambiar las ideas negativas, por desafìos por mejorar

Como dice la cita de hoy, “Sólo cuando dejemos de temer, comenzaremos a vivir”. Una vida que pasamos asustados y encerrados por nuestro propio miedo no es una vida plena. Debemos romper nuestras cadenas y vivir de verdad.

“No puedes cambiar el mundo y desde luego tampoco puedes cambiar a los demás, pero sí que tienes la capacidad de cambiarte a ti mismo. Puedes tener una influencia positiva en tu trabajo, en la gente con la que trabajas y en toda la compañía, tú eliges.”

Cherie Carter-

Licda. Sophia de Gallardo

Psicóloga & Wellness Coach

INSTAGRAM: sophiadegallardo_wellnesscoach

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Whatsapp:59998039

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