Desde Adentro

La fórmula de valores y antivalores que la serie MAID nos brinda

Por Yazmín Di Maio

Me ha llamado la atención leer en redes sociales el revuelo que la serie que Netflix lanzó recientemente ¨MAID (en español: Las cosas por limpiar) está causando. Y es que dieron en un punto clave, porque una gran mayoría de mujeres nos identificamos con algunos de los ¨ingredientes¨ de esta fórmula de valores y antivalores tan bien descrita. La serie presenta la historia de Alex, la mamá joven de Maddie, quien se casa con un chico también joven, para luego vivir abuso emocional y físico.

Lo primero que me llamó la atención es precisamente uno de los flagelos que la juventud de hoy en día presenta: la falta de amor, dirección y acompañamiento de los padres. Alex es hija de un papá que abusaba de su madre, alcohólico. Su madre, una artista con problemas psicológicos que hizo lo que pudo por ella, pero que al mismo tiempo no fue suficiente. ¿Cómo podemos exigir que los jóvenes tomen buenas decisiones, si en casa no han tenido a padres coherentes, falibles sí, todos lo somos, pero coherentes en mostrar amor, dirección y acompañamiento en las diversas etapas de la vida? Claro está, ellos también han seguido ese ciclo, por lo que, si escudriñamos, tampoco podemos exigirles tanto. Por eso, es un círculo interminable de familias disfuncionales. Pero ojo, no son disfuncionales por nada más que los antivalores que se abren camino a través de las generaciones.

Alex inicia con el círculo de malas decisiones, pero la serie nos da un aire fresco, con una moraleja final abrumadora, pero al mismo tiempo tan simple: el poder que tienen nuestras decisiones. No soy producto de mis circunstancias, sino de mis decisiones a pesar de ellas. Y es que otro de los grandes problemas de la juventud es el no tener las herramientas para elegir a sus compañeros de vida. Pero es totalmente lógico, porque si no sé quién soy, lo que valgo (en humildad sí, ante los ojos de Dios sobre todo), si no me conozco realmente para saber cuáles son mis no negociables, lo verdaderamente importante para mí, mis intereses, lo que me gusta, entonces, ¿cómo puedo esperar elegir bien a una pareja que sea coherente con mi forma de ver la vida?

Muchos de los fracasos en nuestra vida son producto de no haber elegido bien a una pareja. Esto es, claro en una sociedad donde podemos elegir a nuestra pareja. Es un derecho básico, totalmente libre. Vamos a dejar a un lado en este ejemplo a aquellas personas que pintaban un cuadro distinto y resultaron siendo diferentes. Hablo de las personas que, a simple vista, no están listas para una relación duradera, pero que idealizamos porque en ese momento son una vía de escape. Pero escape, ¿de qué? De una familia donde el amor no es lo primordial, donde mi valor es muy bajo o nulo, donde no se me alienta a analizar, a soñar por un futuro mejor, donde no se me enseña el poder de las consecuencias de tomar malas decisiones.

Y así, vemos a un sinfín de jovencitas eligiendo a chicos que aún no están listos, que no han madurado, que no son confiables, como vía de escape de un futuro idealizado, pero no analizado, sin esperanza.

Otra gran enseñanza de la serie es que dejamos nuestros anhelos de crecimiento personal para poder atender a nuestra familia, lo cual no está mal, siempre y cuando tengamos algunos recursos para sobrevivir si acaso el plan de vida con esa persona no funciona. Y es que, en nuestras sociedades latinoamericanas, una de las razones más grandes por las que las mujeres soportan los abusos físicos, emocionales y psicológicos, es porque no tienen un medio para sobrevivir y darles de comer a sus hijos, si dejan a su abusador.

La serie nos enseña que, si hay que empezar de cero, basta con una decisión y la determinación de hacerlo, se puede hacer. El camino hacia una meta comienza dando ese primer paso.

Y es que la fórmula más importante de la serie es el amor. El amor propio, que al inicio es inexistente, pero luego resurge y ruge como un león, así como el amor de madre, que es uno de los poderes más grandes del universo. Y esos dos poderes combinados son una de las fórmulas perfectas para la resiliencia, para resurgir de las cenizas a pesar de nuestras circunstancias.

Yo me identifiqué con la serie por muchas cosas, mi historia tiene mucho parecido con la de Alex, pero así como yo, quizá tú también te hayas identificado, DESDE ADENTRO. Déjame recordarte lo valiosa que eres, tu vida, sea cual sea tu edad, aún tiene mucha historia por delante. Permítete analizar, respira, toma tiempo para ti, escribe tus metas a corto, mediano y largo plazo y haz un plan de vida. Cuando empezamos a tomar buenas decisiones, Dios se encarga de abrir las puertas indicadas, eso lo viví en carne propia. Por eso, te invito a que lo hagas, medita hacia dónde vas y cómo puedes hacer para llegar. Porque como dice el dicho, a quien no sabe a dónde va, cualquier bus le sirve.

Yazmín Di Maio

Coach, comunicadora, entrenadora en valores y conferencista.

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