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Leer con todos los sentidos

Cuando pensamos libros el sentido de la vista nos viene a la mente, pero los libros los podemos disfrutar con todos nuestros sentidos. Los libros se leen, pero también los podemos olfatear, degustar, acariciar, ver, abrazar, escuchar y todo lo que podamos imaginar… Leer es una actividad compleja y es mucho más que escribir, cuando nos encontramos con un libro no pensamos más allá que lo único que utilizaremos es la vista, pero para ser más específica podemos encontrar un maravilloso mundo en el que podemos utilizarlos todos. Existen los Libros para VER como los álbumes ilustrados que a través de imágenes nos cuentan historias, los libros para OLFATEAR como los que esconden pequeñas fragancias, los libros para TOCAR que tienen texturas o punto resaltados como los libros en Braille para descifrar con las yemas de los dedos, los libros para DEGUSTAR en el que puedes crear deliciosas comidas que te hacen viajar alrededor del mundo y los libros para ESCUCHAR con música o sonidos de diferentes animales, naturaleza o voces. Leer con todos los sentidos, aporta a través de la exploración un aprendizaje significativo. Recordemos que aprendemos mejor de forma significativa y para ello es necesario explorar experimentar, hablar y compartir y disfrutar a partir de todos nuestros sentidos. La lectura como la escritura implica la coordinación visual, manual y sonora por lo que involucra utilizar nuestros sentidos. Leer es una acción inteligente, pero más que eso, leer se convierte en una satisfacción. Cuando entramos al universo de la lectura, todos nuestros sentidos entran en contacto con las palabras entonces la imaginación crece y comenzamos a experimentar una alegría al poder sentir, imaginar y aprender de manera simultánea. Leer es uno de los procesos que no tiene fin y que estará presente en nuestra vida en todos los ámbitos, leemos gestos, a la naturaleza en todos sus cambios, nuestras emociones y las de los demás, leemos en los abrazos, las intenciones de otros, e incluso los tonos de voz y olores que nos llegan a cada instante. Grandes escritores comparten que la lectura debe ser a través de nuestros sentidos; NIETZSCHE dice “Se lee con los ojos, pero también con el olfato, con el gusto, con el oído, con el vientre. Con todo el cuerpo y no solo con las partes “altas” privilegiadas por la jerarquía de los sentidos impuesta por la tradición metafísica: los ojos y la mente. La tarea de formar un lector es multiplicar sus perspectivas, abrir sus orejas, afinar su olfato, educar su gusto, afinar su olfato, sensibilizar su tacto, darle tiempo, formar un carácter.         Si hablamos de la VISTA el gran maestro Confucio nos comparte: “Entre todos los sentidos que posee el hombre, el más admirable es el de la vista.  Los ojos no pueden ocultar el interior de nuestro ser; a través de ellos se descubren nuestros vicios. Si nuestro interior es puro, la mirada brilla con gran transparencia; si nuestro corazón no está limpio, la mirada aparece como empañada y oscurecida. Basta escuchar las palabras de un hombre y contemplar su mirada, para descubrir lo que hay en su interior; nadie puede ocultarse a lo demás. Para leer un libro no solo debemos usar nuestros ojos, sino, también, nuestra mirada, leer es una forma de estar atento y la mirada es nuestro mejor instrumento para la atención por eso debemos leer sin prisas y disfrutar de la lectura. El ojo envía al cerebro posibles sensaciones, si a primera vista, un libro no es tan sugestivo, no lo leemos, pero muchos libros engañan con su apariencia así que la única forma de saber es desvelar sus interioridades. Pero ¿cómo el OLFATO puede intervenir en este proceso? Pues hay que saber oler las palabras; somos capaces de captar los aromas de esas palabras, el olor a incienso, a perfume de mujer, a colegio, podemos percibirlos. NIETZSCHE dice: “El olfato ha sido considerado un sentido modesto, poco importante. En un individuo normal, las cedulas que contienen los receptores olfativos tapizan una superficie de únicamente dos o tres centímetros cuadrados, contra los veinte del gato o los cien que pueden alcanzar los perro”          Lo que percibimos por la vista va en paralelo con el olor, ciertos olores perturban la vista, los olores se asocian con lo que vemos, quedando como recuerdo almacenado en el celebro y a partir de ahí pensamos en imágenes agradables o desagradables, lo llamamos imágenes olfativas, olores inconfundibles que ciertos libros tienen al leerlos y nos hacen sentirlos, recordarlos y hasta incluso, vivirlos. Hablemos del EL OIDO comenzando por la cita de Pascal Quignar: “En el principio era el sonido; el sentido del oído el primero que se revela en el ser humano. Antes de ver o tocar, antes de gustar o acaso de oler, el recién nacido oye el estruendo del mundo y por lo general nada más salir del vientre materno, contribuye a él; grita. El sonido es anterior a todo, porque lo es el oído.” El oído es el primer órgano que el feto desarrolla y también es el último sentido que se pierde.         Nadie puede pensar de un modo abstracto sin imaginar las palabras; nadie puede imaginar las palabras sin que estas resuenen en su cerebro. Tener oído significa captar en cada palabra lo que hay en ella de ritmo, verso, grito, cant, silencio, las cosas existen cuando poseen un nombre y este nombre es inseparable de la voz que lo pronuncio por primera vez. Muchos lectores insinúan que cuando leen, parece que están viviendo las mismas aventuras que el personaje principal, escuchan un sonido de tren o el aullido de un lobo y cuando es así, esa experiencia se convierte en un cúmulo de sensaciones auditivas. Proust decía que ” leer es oír”.  Mi frase favorita de Epícteo dice: ” Dios le dio dos oídos al hombre, pero una sola boca, para que pudiera oír el doble de lo que decía. “ Para comprender el sentido del gusto en la lectura debemos comprender esta frase de Nietzsche: Enseñar a leer bien es en primer lugar educar el sentido del gusto. Educar este sentido es formar un criterio de elección lo suficientemente delicado para como para aceptar lo que es bueno y rechazar el resto: el buen lector es el que tiene el gusto no corrompido, el que siente asco ante ciertas lecturas, el que las rechaza físicamente, el que no puede soportarlas. Formar un tipo de sensibilidad que sienta desagrado físico ante la ” elegancia estilística ” de los malos literatos.  En nuestro inicio de la edad adulta los gustos se perfilan de acuerdo a lo consumimos en infancia y la adolescencia. Hay grandes variaciones de una persona a otra, las diferencias entre hombres y mujeres, son también perfiladas, de acuerdo con un estudio, las mujeres tienen gustos menos convencionales. Los viajes, los acontecimientos templan el sentido del gusto.         Dice Rousseau:  “El genio crea. pero el gusto elige. De todos los dones naturales, el gusto es el que se siente mejor y el que explica menos, no sería lo que es, si se pudiera definir, pues juzga acerca de objetos que el juicio ya no puede aferrar, y sirve, si se me permite decirlo, de gafas a la razón. Cada hombre tiene un gusto particular por el cual da a las cosas que llama bellas y buenas un orden que no le pertenece más que a él.” “Leer con todos los sentidos” crea un sinfín de posibilidades como hacer ilustraciones, expresarnos verbalmente y escribir de manera creativa.  — Carol Pacheco Cel. 5301-0920 investigacion@carol-pacheco.com www.carol-pacheco.com

Carol Pacheco

Consultora en Inteligencia de Mercados.

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