Charlas entre Mujeres

Miedo profundo

Por Alejandra Arriaga

En una reunión reciente, una clienta y amiga le dice a una mujer muy guapa, que yo soy Alex, se me acerca para reunirnos, ella y sus 2 hermanas, para compartirnos su historia:

Dina, una mujer de 30 años, muy bajita, pero con un lindo rostro moreno, ojos enormes y un cabello de película, sumamente largo y muy bien cuidado, a lo que ella llama sarcásticamente que era lo único virgen que conservaba.

Eran 4 hermanas, que vivían con Irma, la madre, una mujer dulce, amorosa y responsable, ya que su padre emigró hacia el sueño americano, pero no supieron de su destino en muchos años, siempre fue un buen hombre, apegado a la familia.

Cuando Dina tenía 11 años, dos años después de la partida del padre, Irma llevó a Jorge, un hombre guapo, bastante alto, corpulento, ojos verdes, cejas muy pobladas, a vivir a casa.  “A los pocos meses mi hermana de 15 años se quitó la vida, no entendiendo el porqué, ya que Jorge nos trataba muy bien; aunque intimidante, era cariñoso y cordial, económicamente estábamos estables. No fue hasta mis 14 años que comprendí hipotéticamente los motivos por los que mi hermana tomó esa horrible decisión… Él abusó sexualmente de mí.  Me amenazaba diciendo que él sabía donde estaba mi papá y que, si hablaba, él lo mandaría a matar, vivía en miedo profundo.”

Dina decide hacer un trato con Jorge, que no tocaría a su hermana Lili de 12 años, ni a la beba que tenía apenas 6 y ella haría lo que él le pidiera pues ya no deseaba causarle dolor a su madre.

“Pasaron 3 años, trataba de estar pendiente, para evitar que las tocara, pero mis esfuerzos fueron en vano, Lili me confesó que de ella también abusaba, por lo que decidí hablar con nuestra madre, a pesar que ella se alteró mucho, él le recordó que ya le había dicho que era yo quien le seducía.  En ese momento deciden salir de la casa para hablar, desapareciendo de nuestras vidas.  Por la edad aún no me daban un trabajo, pero debía darle de comer a mis hermanitas.”

Dina no tenía mucho que perder y un vecino viudo, pero bastante mayor, decide darle la ayuda económica que ellas necesitaban, tanto comida como estudios, obvio a cambio de utilizar el cuerpo de nuestra protagonista.

Justo me gradué el día que cumplí 18 años, al día siguiente, recibí una extraña visita de un hombre que conoció a mi padre en el trayecto a su viaje, quién me contó que falleció en el desierto, pero antes de morir,  le apuntó nuestra dirección justo en la tarjeta que mi hermana mayor le hizo de despedida, la guardó todos esos años y ahora que regresó a Guatemala, quería informarnos de su muerte, ya que él utilizó el agua y ropa de mi padre, lo que le salvó la vida, para continuar su viaje y cumplir el sueño americano, nos dio un obsequio en efectivo.

Con ese dinero de inmediato tramité la papelería necesaria.  Empecé a trabajar de recepcionista en una compañía.  No me alcanzaba mi salario, por lo que en mis ratos libres trabajé de acompañante de caballeros, lo cual me dio para darles una vida digna.”

A pesar de su corta edad, llevaba una vida muy desordenada, pero sumamente responsable, brindándole a sus hermanitas lo mejor de sí.

Lili terminó la universidad con honores con un excelente empleo y mi beba el otro año ingresaría a la universidad.”

Un domingo, único día que compartían las 3 juntas, listas para el desayuno, les avisan en la garita que Irma está de visita, tuvieron muchas dudas, pero deciden recibirle.

Pasaron unos minutos antes de abrir, nos palpitaba el corazón, no sabíamos que decir, respiramos profundo, nos tomarnos de la mano y salimos a enfrentarla, cuando abrimos, solo veía a una mujer desconocida, con cabello totalmente gris, avejentada, que caminaba con cierta dificultad, con la ayuda de un bastón, su rostro desencajado por una parálisis facial.

No supe que decir, ni siquiera podía pensar, Lili dijo: ¿estamos a punto de desayunar, quieres comer? Ella solamente entró, sin dejarnos de observar, con lágrimas en los ojos, pero cuando quiso decir palabras, Lili replicó: no diga nada Irma, no es el momento y empezamos nuestro desayuno en silencio, cada bocado, quedaba atragantado, mi cabeza hacía muchas conjeturas”

La nobleza de las chicas permitió que la madre se quedara con ellas, pero con la condición que cuando ellas estuvieran preparadas, le iban a hablar, la cual se dio el domingo siguiente, para el desayuno, cuando la Beba se echa a llorar con gran sentimiento y decidió hacer la pregunta del porqué las había abandonado, a lo que la madre les dice que les iba a contar desde el principio, pero por favor no la interrumpieran:

“Al mes de conocer a Jorge empezamos la relación, diciéndome que yo era la mujer de su vida, que deseaba vivir conmigo, acepté ya que lo que sabía de su padre, era lo que él investigó, con pruebas me demostró que nos había abandonado y estaba feliz en otro país con su nueva familia. Lo que me destruyó, ya que lo amé con todo mi ser. Él me manipuló para que yo creyera en ello. Todo iba muy bien, un hombre muy atento y aparentemente correcto.  Poco a poco me convenció que Dina se le insinuaba, realmente yo estaba muy desconcertada, pero si veía en ella ciertas miradas que me hacían pensar que podía ser cierto, pero él me decía que la comprendiera, porque las chicas se enamoraban del padre y que eso era pasajero, por lo que con el tiempo ya no le puse atención, hasta aquel fatídico día en que ustedes me dijeron todo.

Los padres de Jorge le dejaron de herencia una granja en Chimaltenango, donde me citó para que habláramos sobre el asunto, ya estando ahí me dijo que, si regresaba con ustedes, las iba a matar una a una, como lo había hecho con su hermana.”

Las hijas estaban totalmente incrédulas ante lo que la madre les contaba, pero recordaron que él siempre las amenazaba de forma intimidante de la misma forma, pero decidieron seguir callando, para que su madre continuara el relato.

“Me hizo mandar una carta de renuncia diciendo que me iba al extranjero con urgencia, lo mismo, pero consiguió otro trabajo cercano, antes de irse me encerraba sin celular, pero siempre estaba enterada de qué hacían ustedes, con fotos y más adelante las contactó en sus redes sociales con el nombre tía Ligia” una hermana del padre las chicas. “De hecho toda la comunicación que ustedes tenían a diario con ella, era yo, pero solamente lo hacía bajo su supervisión.

A pesar de todo siempre era cordial no me maltrataba, cuando yo le gritaba y le trataba mal, solamente me observaba fijo e intimidante, le tenía miedo profundo. Me regalaba muchos libros o me descargaba en la computadora entretenimientos, fotos de ustedes y podía ver televisión para pasar el día, ya que la puerta a parte que tenía llave, dejaba candado afuera. Mis paseos, eran solamente en la propiedad.

Hace 7 años, mientras me duchaba, me desvanecí, perdiendo la conciencia, cuando llegó por a noche me encontró en la regadera tirada y al llevarme al hospital me había dado un derrame cerebral, no puedo negarlo me cuidó y me dio todos los medicamentos adecuados, las terapias él me las hacía, ya que no dejaba que nadie me hablara, de hecho, solamente estuve unos días hospitalizada, diciendo, que sus padre era médico jubilado y su madre enfermera que me tendrían en observación constante”, ambos padres estaban muertos.  Me recuperé parcialmente, pudiendo realizar de nuevo mis actividades de encierro.  Hace 3 meses que le diagnosticaron cáncer de hígado e insuficiencia renal, decidió no tratarse y falleció hace 20 días.

Las chicas creían algunas de sus palabras, pero había demasiadas dudas.  Pero a pesar de los resentimientos hacia ella, decidieron darle la oportunidad de estar cerca, ya que anterior a todos los incidentes fue una madre ejemplar.

2 años después, Irma fallece de COVID, para ellas fue un golpe sumamente fuerte, pero tienen la conciencia en paz.

Es muy triste que como mujeres nos cegamos y podemos creer más en las palabras de un hombre que en las de nuestras propias hijas. Admiro especialmente a Dina que el amor por sus hermanas la hizo hacer este tipo de sacrificios, aunque le tocó prácticamente vender su cuerpo, pero como ella dice, que sus hermanitas son unas mujeres de bien, Lili es una gran profesional, casada y en unos meses será madre y la beba está por terminar el técnico universitario y muy pronta a casarse. 

Agradezco a Dina y sus hermanas por compartir esta historia dolorosa, pero digna de admirar.

Alex Arriaga

Estilista y Maquillista Profesional (Mística Salón & Spa)

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