Belleza Femenina

NO MERECES UN ESPOSO COMO YO

Por Alejandra Arriaga

Wendy, es una chica con unos rizos hermosos, cabello cobrizo obscuro, que combina perfecto con su piel blanca con muchas pecas, sus enormes ojos café claro y sus largas pestañas que hacen resaltar más su bello rostro. Es una chica muy alta, quien en esa época no aparentaba su edad, se veía sumamente madura.

Nuestra protagonista vivía con su madre, quien queda viuda 1 día antes del nacimiento de su

pequeña hija y Jimena, la hermana mayor, quien nos cuenta esta historia.

Pronto serían los XV años de la hermosa Wendy, para lo que me contrataron con mucha

anticipación. Fiesta muy esperada por la familia, ella era muy consentida por su dulzura y corazón

bondadoso.

Tres meses antes de la esperada fiesta había conocido a Omar, hermano de su mejor amiga, un

estudiante de medicina, muy apuesto que se deslumbró por su belleza, quien unos días antes de la

fiesta la hizo su novia. La familia permitió la relación a pesar de la diferencia de 7 años, por la buena reputación del chico.

Jimena: “El día de la esperada fiesta, Omar acaparó a mi hermana, apenas la dejó bailar con algunos familiares. Cuando vino el cambio de vestido, pronto regresó a ponerse de nuevo el largo, ya que no deseaba que nadie la viera con uno tan corto. Mi hermana pasó la velada únicamente con su novio”.

La relación continuó por 3 años, Wendy se vestía poco femenina, con playeras o sudaderos largos,

aunque siempre denotaban su hermosa figura, su rostro hermoso siempre sin maquillaje. Familiares y amigos la cuestionaban, lo único que lograban era que ella contestara de forma inapropiada.

Omar termina su carrera y en la fiesta de graduación decide proponerle matrimonio a su amada.

Jimena “Todos nos sorprendimos de la reacción de Wendy, quien se echa a llorar con la propuesta,

dónde jamás escuchamos el SIII de una novia feliz, pero pensamos que era la emoción. Omar le

coloca el anillo, la abraza cargándola, para disimular la reacción de mi hermana”.

Wendy solamente tenía 18 años, estaba recién graduada, únicamente se dedicaba a realizar

manualidades y clases constantes de cocina con la mejor amiga y futura cuñada, quien siempre fue

su aliada. Los suegros empiezan a preparar la boda, sin consultar mucho con la familia de la novia.

Jimena [lo único que nos dieron opción a participar fue en el vestido con sus accesorios y el pastel

que mi mamá, abuela y yo elaboramos. Mi hermanita no se veía tan entusiasmaba, a lo que

justificaban que era por lo joven que era.

Se llegó el día de la boda, me citaron a las 4:00 am por lo que empezamos con la madre, hermana,

luego las abuelas, mientras la novia sin bañarse a las 9:00, por lo que estábamos bastante atrasadas.

Pregunté cómo deseaba el peinado, respondiendo que como yo creyera conveniente, solo pedía

que el maquillaje fuera natural y poco notorio, el cual me cuentan que lavó su rostro, al poco tiempo de llegar a la fiesta.

Jimena “Como los gastos de la boda, no fueron muy elevados para el lado de mi familia, decidimos

entre mi mamá abuelos y yo, regalarle el dinero para que construyeran una casa, ya que los padres

de Omar le habían obsequiado un terreno vecino, muy bien ubicado, confiando que era lo mejor

para la nueva familia, también ella contaba con una camioneta de lujo, último modelo que mi

abuelo paterno le había regalado para su graduación”.

La hermosa chica estaba embarazada, poco visitaba a la familia, pero la comunicación telefónica era continua, aunque notaban que hablaba desde el baño, porque escucharon en varias ocasiones la regadera prendida.

A los pocos meses de la boda nacen las gemelas, Wendy había ganado mucho peso, solamente la

veían para fiestas familiares, pero se justificaba con ellos, por lo complicado que era tener dos niñas de la misma edad.

El apuesto Omar aparentaba ser el hombre ideal, responsable pero lo que no sabían que era muy

distinto con su familia, renegando que tenía dos hijas, y que su esposa ya no podía embarazarse por

complicaciones en el parto y darle ese varón anhelado.

Jimena: “Al iniciar el primer fin de semana del confinamiento por la pandemia, las gemelas estaban en casa, oyeron los gritos de su madre, suben las gradas corrieron a ver qué pasaba, viendo al desalmado jalándola del cabello, la había arrastrado por el área del segundo nivel, sin ropa, hasta que las inocentes empezaron a gritar, intentando defender a su mami. Quiso obligar a las niñas a salir a jugar de nuevo, pero al verse descubierto y que las gemelas no le apoyaron, les dijo que su madre era una mala mujer al igual que ellas y por lo mismo las tres debían de irse de su casa, que la casa estaba a nombre del abuelo, no les pertenecía, ya que él tenía otra familia que si era buena y lo amaban de verdad.

El hombre la trataba mal desde el noviazgo, amenazándola por unas fotografías que él le obligaba

a tomarse sin ropa, obligaba a tener una vida sexual activa con instrumentos para satisfacción

personal y golpeándola después del acto por ser una mujer sucia y de bajos instintos, que no podía

concebir un varón. Regularmente le jalaba el cabello o le ponía zancadillas, para que los golpes

fueran comunes y no presentaran agresividad. Además, hacía que hincada suplicara por el dinero

para comprar comida, ropa y gustos de las niñas, porque ella había engordado y le repetía

constantemente, NO MERECES UN ESPOSO COMO YO”.

El lunes muy temprano, Omar las lleva a una vivienda económica donde les deja trasladar algunos

muebles a petición de su joven y guapa amante, quien deseaba todo nuevo, ya habían tenido un

hijo quien tendría 7 años, pero había fallecido un año atrás, una niña de 5 y un nuevo varón que

venía en camino.

Jimena: “Wendy vendió la camioneta que le dio mi abuelo, comprando un vehículo pequeño y con

el apoyo incondicional de su cuñada (quien jamás se casó, ya que ese mal ejemplo lo veía desde

sus padres) logra un permiso para circular su vehículo en horas de toque de queda y decide

emprender con un negocio de comida casera a precio módico, lo cual se convierte en un éxito.]

Hoy en día, con el apoyo de su mejor amiga quien amenazó al hermano de testificar en su contra,

logra recuperar gran parte de la inversión de su casa y compra una adecuada para ella y las niñas en el sector que las hizo salir avante”.

Wendy, quien ha bajado casi 80 libras, se dedica a realizar sus deliciosas comidas y aparte logró un

nuevo emprendimiento en el cual le va muy bien y para el próximo año se inscribió en una

universidad para poder administrar mejor sus negocios.

Y como lo hemos dicho en varias ocasiones, las mujeres somos geniales y cuando logramos salir

avante, no hay quien nos detenga.

“TU PUEDES, SOLO DEPENDE QUE TU QUIERAS”

Alejandra Arriaga

Estilista y Maquillista Profesional (Mística Salón & Spa)
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