Mujeres en el mundo actual

Tras la muerte de mis padres descubrí esto…

Por Estelita Salinas

Esta vez quiero compartir mis sentimientos, después de un año que cambió la vida de muchos, ya que nos tocó aprender una forma de vida diferente en la que perdimos o cambiamos muchas cosas. 

De marzo 2020 a marzo 2021 ha sido un año de muchas pérdidas; he visto partir amigos queridos y familia cercana por un virus que es el motivo del cambio en el mundo.

Para mí significó decir adiós, en menos de un año, a mis papás, sé que fui de las personas bendecidas porque los pude disfrutar por 91 y 95 años; y a pesar de saber y decir que estaba preparada a su partida aprendí que cuando enfrentamos la realidad, las cosas cambian y nos enfrentamos a aprender a llorar en silencio, a mordernos los labios y decir con el corazón estrujado la vida sigue y estoy bien.

Aprendemos a esconder que, a pesar de la edad, la pérdida de nuestros padres nos deja desamparadas porque pasamos a ser no sólo huérfanas sino también en muchos casos los mayores de la familia…

Hoy quiero compartir mi pensar y sentir con todas aquellas mujeres que lloran escondidas, porque deben ser fuertes para sus hijos; las que durante el día ríen, pero en la noche abrazan la almohada porque, por circunstancias de la vida, es la única compañía que tienen para escuchar sus palabras y la única que puede sentir la humedad de sus lágrimas. 

Estos días han sido de enseñanza para muchas, que vieron su matrimonio destruido por situaciones que jamás imaginaron o por el fallecimiento de su pareja; a todas las que, por diferentes motivos, les ha tocado luchar por aprender a ser el pilar de su hogar. Por dejar de ser quien cuidaba del hogar para salir y aprender a ser también el sostén económico de su familia; a las que, a pesar del dolor, deben y quieren verse bellas no solo para ellas mismas sino también para todos los que le rodean.

Ahora son muchas las que con dudas han debido retomar sus sueños y encontrar en el amor de los hijos la fuerza para seguir adelante.

Han sido muchas también las que encontraron el valor para dejar de ser ignoradas o maltratadas por hombres que las hicieron verse como objetos no merecedoras de amor y respeto, pero que de repente, sin saber ni cómo recuperaron el amor por ellas mismas y se dieron cuenta que podían salir y luchar por sus hijos y ellas mismas, tomando el valor para demostrar sus capacidades y luchar aunque el mundo diga que no y cierre puertas.

Habemos muchas que caminamos sonriendo y saludando, como si fuéramos las más felices, cuando por dentro tenemos una tormenta que nos duele y quisiéramos gritar. Hay muchas que parecen felices pero llevan en su corazón un río de llanto y tristeza porque añoran el hogar perfecto con el que soñaron cuando se casaron y que al final solo dejó dolor por su pérdida en ella y sus hijos.

Sé que habemos muchas más que tenemos el corazón roto porque nos falta alguien, muchas que han perdido la fuerza y están deseando rendirse, pero que siguen levantándose cada mañana pensando que cada día es una bendición (que muchos ya no disfrutan) y que por muchos problemas que veamos enfrente hemos despertado por la misericordia de Dios para poder sonreír y dar amor a los que amamos.

Así que, por duro o difícil que se vea el camino que tenemos enfrente, por roto o quebrado que tengamos nuestro espíritu, aunque hayamos perdido el rumbo o la esperanza, si despertamos hoy y tuvimos la bendición de abrir nuestros ojos es porque tenemos una nueva oportunidad y la bendición de seguir con vida y eso significa también la oportunidad de conseguir sino los sueños que tuvimos de adolescentes, si tenemos la oportunidad de cambiar nuestras vidas, siendo mejores de lo que hemos sido. 

Por eso, ahora después del tiempo en que aprendimos a vivir nuestro duelo, hoy debemos ponernos de pie tomando la decisión de aprender a vivir, luchar y amar como si fuera el primer día de nuestra vida.

¡El fiel amor del Señor nunca se acaba!

Sus misericordias jamás terminan.

Grande es su fidelidad; sus misericordias 

son nuevas cada mañana 

Lamentaciones 3:22-23

En el mundo tendréis aflicción;

pero confiad, yo he vencido al mundo.

Nunca más se dirá de ti: Abandonada, ni de tu tierra se dirá jamás;

Desolada; sino que se te llamará: Mi deleite está en ella, y a tu tierra: Desposada; porque en ti se deleita el Señor, y tu tierra será desposada.

Estelita Salinas

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