Cuando una comunidad te recuerda que no estás sola
Durante mucho tiempo pensé que la vida había sido dura conmigo. Sentía que aquello que para otras personas parecía llegar con facilidad, para mí casi siempre representaba un reto: las relaciones, la maternidad, sentirme vista, sentirme suficiente y encontrar mi lugar.
Con el tiempo he comprendido que muchas cosas en mi vida también han sido resultado de las decisiones que he tomado. Algunas han sido difíciles; otras, sin duda, han sido de mucha bendición.
El año pasado me sentía perdida y sola. Pensaba que nadie comprendía realmente lo que estaba viviendo. Ya seguía a @30Libros y recibía los correos de Anita, pero cuando presentó el programa Santuario, algo dentro de mí quiso darle una oportunidad a una comunidad así: virtual, cercana y sin la presión de tener que cumplir con todo.
Para mi sorpresa, encontré mucho más que un espacio de lectura. Encontré una comunidad que, aunque sea virtual, acompaña, escucha, enseña y también permite compartir experiencias para acompañar a otras mujeres en sus propios procesos.
Este año, con la intención de estar más presente para mí, compré un planner de una emprendedora. A través de él llegué al libro Divórciate de tu Ego. Una de sus secciones incluía un espacio para anotar los libros que leería durante el año. Pensé que nunca escribiría nada ahí y, para mi sorpresa, a esta fecha ya estoy empezando mi libro número 12.
Santuario me ha enseñado mucho a través de las lecturas del mes, las actividades y los espacios de comunidad. También despertó en mí la curiosidad por leer otros libros y seguir descubriéndome.
Gracias a este proceso he crecido en autoestima, en conocimiento personal, en la claridad de mis deseos, mis necesidades y mis sueños.
Aún queda mucho por trabajar en mí, pero hoy siento que voy por un buen camino. Un camino donde elijo ser más positiva, más optimista y más consciente de la mujer en la que me estoy convirtiendo.
Porque a veces una comunidad, un libro o una conversación pueden recordarnos que no estamos solas y que siempre es posible volver a empezar.
Escrito por:
Lorena Galdamez
@lorenagaldamez74


