Resiliencia: el arte de levantarse una vez más
Empezar de cero una y otra vez ha sido la constante en mi vida. Sin lugar a dudas puedo decir que soy una persona resiliente que ha aprendido a soltar para avanzar, a agradecer por las lecciones aprendidas y cerrar el capítulo para iniciar uno nuevo.
Pensaba sobre esta constante y llegué a la conclusión que la vida para mí no ha sido lineal sino un subí baja donde he sabido salir adelante con la fiel convicción que todo tiene una razón de ser; coloquialmente decimos que todo pasa por algo y es precisamente encontrar y entender esa razón lo que me ha hecho crecer como ser humano.
Hoy escuchaba una reflexión en la que invitaba a levantarse una vez más, si ya caí 20 veces, ahora serían 21 ocasiones en las que pondría de pie nuevamente. Era como si ese mensaje estaba destinado para mí y Dios me recordara que Él camina conmigo en todo momento, en especial cuando se afronta una crisis de cualquier índole.
El camino andado en estos últimos dos años no ha sido fácil, pero agradezco esta crisis que me hizo tocar fondo y re plantearme cómo quiero continuar el trayecto, es decir, continuar con los hábitos que me llevaron a este extremo o tomar conciencia para salir de ese bache con más sabiduría y aprendizajes y sin duda alguna elegí la segunda opción.
Con certeza diré que este proceso es enriquecedor, no cambiaría ninguna de las pruebas afrontadas porque cada una de ellas me ha ayudado a descubrir qué otras competencias he ido forjando a lo largo de mi transitar. Con cada obstáculo que se ha presentado, he buscado en la caja de herramientas cuál es la que necesito para trabajar la emoción que me ha generado para lograr superarlo y sacar la parte positiva, a fin de no quedarme enganchada desperdiciando mi energía y desenfocándome acuchuchando esta piedra que hace más pesada una carga que no vale la pena sostener.
En este punto bendigo la crisis que me está haciendo crecer; parafraseando esta famosa frase que me calza como anillo al dedo. Si lo traslado a una analogía diría que este es el desierto que debo cruzar para salir fortalecida porque se necesita de valentía y coraje para atravesarlo con la fe puesta en que un mañana mejor me espera.
¿Cuál es el propósito que me deja esta crisis? Vivir el hoy, disfrutar el aquí y el ahora, sabiendo que nada es personal ni eterno. Teniendo en mente que la vida nos repite la lección hasta que la interioricemos y resurjamos con la fiel intención de mantenerme alerta para no volver a recaer, al contrario, ser una versión en constante evolución y mejora.
¿Qué si soy resiliente? Más bien soy resistente, persistente y con la disposición de reinventarme cuantas veces sea necesario; empezando y reiniciando en esta profesión que me apasiona desde que tengo memoria.
Agradezco también a la red de soporte que he ido tejiendo por todos los lugares donde alguna vez estuve y estoy tocando base, ya que ellos me han hecho más ligera la carga; sintiéndome cobijada, apoyada y para nada juzgada.
Te invito a que te tomes un tiempo para efectuar un recuento de estos últimos meses e identificar cuáles son tus fortalezas y tus herramientas para lidiar con cualquier inconveniente que se te ha presentado. Recuerda que tu actitud es clave para sobrellevar cualquier eventualidad, cultivando la paciencia.
Por:
Patricia Orantes Alarcon


