En donde encuentras libertad para ser, ahí vives tu propósito

En donde encuentras libertad para ser, ahí vives tu propósito

 Si hay algo que buscamos con ahínco, es un propósito de vida. Quizá si lo encontramos, podemos encontrar la felicidad y con eso poder vivir más plenamente.

Quizá ese día las cosas empiecen a hacer sentido y a encontrarse las respuestas a tantas preguntas, pero antes que nada, ¿cómo se encuentra un propósito?

Esto pareciera que es una acción de búsqueda infinita porque nos suelen vender la idead de que encontrar un propósito es como encontrar una aguja en un pajar y como si algunos tuvieran la suerte de encontrarlo y otros no. Pero quizá no es que lo encuentran sino que lo entienden.

A mi parecer, encontrar tu propósito de vida es, más bien, un ejercicio de autoconocimiento. Quizá ya estás cansada del busca dentro de ti y no quiero sonar como algo que ya estás cansada de leer.

No voy por ahí. 

Me refiero a que mientras más te conoces, más auténtica eres. Y, ¿eso qué tiene que ver con mi propósito?

Que tu propósito no es algo que se encuentra, es algo que ya eres. Es algo que reconoces y lo habitas. Es decir, te reconoces y te habitas a ti. Porque cuando te haces cargo de ti misma y de todo el fuego que llevas dentro, marcas una diferencia increíble.

Te destacas, te diferencias y empiezas a vivir más como tú.

Entiendo si no te gusta sentirte diferente pero la verdad es que tampoco te sentirás plena siendo un promedio, simplemente porque te estás limitando y te estás negando cosas auténticas que en realidad estás llamada a ser.

¿Lo notaste? Estás llamada a ser. Mas que hacer, viniste a experimentarte.

Así que este es el secreto que te dejo hoy: tu propósito es ser tu.

Cuando respondes a lo que de verdad te mueve, empiezas a generar cambios en tu vida y a tu alrededor. Consciente o inconscientemente, empiezas a pensar diferente y a tomar decisiones diferentes.

Desde este lugar empiezas a marcar la diferencia. Una diferencia que, con el tiempo, deja un impacto.

Ese impacto es un resultado y quizá buscamos propósito no sólo para vivir más felices sino porque de verdad nos gustaría tener la prueba tangible de que nuestra existencia es por o para algo y el impacto es nuestra manera de observar si tiene algún sentido. Quizá no sólo perseguimos propósito, también impacto.

Y, ¿sabes? Una buena manera de impactar al mundo es amándote y amar lo que haces porque es parte de ti (ya te decía que este asunto es más un ejercicio de autoconmiento y amor propio). Tu modo de impactar puede ser empezando por permitirte desbordarte, explorar, habitarte, ser diferente y que te dejes llevar por lo que llevas dentro. Descúbrete a ti misma y con eso descubrirás sentido. 

Puede que te pierdas y que te encuentres varias veces a lo largo de tu vida y con estos cambios, cambian tus propósitos, roles y deseos también. Es un ciclo que te permite dejarte ser e impactar con cada aprendizaje nuevo. Cada vez tus experiencias se expanden y con ello la marca que dejas.

Tampoco creo que tengamos un único propósito de vida. Quizá hayan algunos que ni llegaremos a saber que era un propósito pero, de alguna manera, dejamos huella en alguien. O quizá fue en una comunidad o con un miembro de la familia. Quizá fue con los amigos o en el trabajo. Ni nos damos cuenta porque nuestro propósito se vive mientras existimos. Todo este tiempo que has pasado preguntándote cuál es tu propósito, lo has estado viviendo sin saberlo.

Quizá tu propósito era atravesarte en la fila de alguien con una sonrisa y un buenos días que lo hizo sentirse visto. Quizá tu propósito fue contar una historia que inspiró a un niño o quizá fue llamar a alguien sin saber que justamente necesitaba hablar con alguien como tú. Quizá tu propósito era presentar esa simple idea en tu trabajo para que la empresa se moviera de lugar, o quizá era dejar un libro mal colocado en la libraría para que otra persona lo encontrara al pasar. 

Nuestro propósito también está en las pequeñas cosas de la vida. Se nos olvida que somos seres interconectados con micro acciones diarias que disparan otras sin querer o con querer. Nada está aislado.

Quizá vivir tu propósito no es sobre buscarlo ni encontrarlo sino de permitírtelo. Permitirte ser hasta que ya no haya miedo de expresar quién eres porque tu propósito es ser tu.

Lo que sea que eso signifique: tener un sueño, experimentar una idea, responder a algo que te ha hecho sentir curiosa, la historia dolorosa que viviste de pequeña o la historia magnífica que que viviste después. Quizá es una forma de ser, tu manera de saludar a las personas por la mañana, la forma en que cocinas o la forma en que miras, las ganas de vivir la cotidianidad a tu manera y con tus reglas.

En donde encuentras libertad para ser, ahí vives tu propósito.

¿Te lo vas a permitir?

Con esa permisión quizá aparezca una visión y por ahí podrías saber que así es como se siente tener un motivo: algo que te mueve, que te impulsa, que te da sentido, que te traza un camino y que es lo suficientemente fuerte para ayudarte a hacerte cargo del rumbo de tu vida. Que por fin ves un propósito claro. Pero no lo encontraste, siempre lo fuiste. Solo te faltaba verte a ti para verlo claro.

Habitar esta certeza tuya y esa visión te hace tener el nivel de seguridad para que alcances toda meta y toda causa. Estarás lista para hacer un cambio en el mundo porque tu ya cambiaste la forma en la que te ves.

Permitirte ser tú y decirte sí a ti misma puede que sea difícil pero una vez que abrazas el reto de forma auténtica, ya no hay marcha atrás y ahí, justo ahí, vas a encontrar fluidez, descubrimiento, expansión y la satisfacción que quizá estabas buscando experimentar.

Lo mejor de todo es que cuando tu te sientes así, inspiras a los que están a tu alrededor y se crea la cadena de impacto de la que hablábamos antes. 

Tu primer paso de acción empieza por el merecimiento que crees tener para vivir tu mejor vida.

A veces nos damos cuenta de un propósito personal y otras veces no. Algunos propósitos simplemente van de ser y otros van del significado que le damos a nuestra propia historia para hacer algo con eso. No creo que sea un requisito de vida transformar nuestras experiencias para impactar a otros o no, pero los humanos solemos ser movidos por el significado de lo que vivimos.

Tu propia historia, sea la que sea, tiene el potencial de convertirse en propósito. El dolor, el asombro, la alegría, la tristeza, cada una de tus sensaciones favoritas cobran relevancia cuando buscas transmitirlas o ayudar a alguien a que no pase por lo que tu o incluso a contagiar la sensación de casa que experimentaste fuera de tu país.

Cada parte de ti es una historia.

Cada parte de ti impacta. Y como no somos seres aislados, aunque tu intentaras no impactar, no prodrías.

 Así que, si me preguntas a mi, cada una de nosotras cumple con su propósito con su mera existencia. Ámate tanto que eliges vivir más fiel a ti y encontrar gozo en la aventura de descubrir quién eres cuando todos los patrones, creencias y formas de vivir que no son tuyas, desaparecen. ¿Qué es lo que queda entonces?

Existe la creencia de que elegir ser fiel a ti es ser egoísta con el mundo (en especial, es lo que nos dicen a las mujeres) pero más bien suena a algo que diría alguien que quiere que permanezcas pequeña e invisible para que no hagas ruido y, entonces, no cambie el curso de las cosas.

En realidad, amarte a ti también es elegir amar a los demás. Quien vive en amor no se interpone en la vida de los demás. En cambio, quiene vive en resentimiento… ya podrás imaginar en lo que resulta: egoísmo.

No confundamos vivir en amor con vivir en egoísmo, son cosas completamente diferentes. Amarte y elegirte es un verdadero acto de amor al mundo porque de ahí solo puede salir más amor. Qué bonito es impactar desde este lugar, ¿no? Quienes viven en resentimiento también impactan claro, pero desde el otro lado de la moneda.

Amarte a ti es como también eliges amar a los demás. Ámate tanto que decides crear la vida que quieres vivir y si aún no sabes cómo se ve esa vida, date el permiso de descubrirlo. Al elegir descubrir en lugar de conformarte, ahí mismo estás viviendo propósito.

¿Cuánto significado podrías encontrar al vivir desde un lugar de exploración, en lugar de un debo ser?

No viniste a vivir la vida de alguien más, sé que la comparación puede llevarnos a un lugar de creer que debemos ser igual a alguien o que mientras más encajamos, mejor será la vida. Pero vivir la vida de alguien mas podría ser algo así como negarte a ti misma, lo que es igual a negar tu propósito.

No viniste a vivir la vida de alguien más porque tu propósito es ser tú.

¿Te lo vas a permitir?

Escrito por:

Gaby Cuyún

Goal-setting & Life design coach

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