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Empezando a escucharme más
En “Empezando a escucharme más”, la autora comparte una reflexión íntima sobre la etapa de los 40, los cuestionamientos personales y el proceso de dejar de vivir desde las expectativas de los demás. El artículo invita a mirar hacia adentro, poner límites, conectar con el cuerpo y reconocer que las crisis también pueden convertirse en oportunidades para redefinir nuestro camino. Una invitación a detenernos, escucharnos y preguntarnos con honestidad: ¿qué es lo mejor para mí en este momento?
Durante mucho tiempo escuché hablar de la crisis de los 40 y era bastante escéptica al respecto.
Hasta que llegué a los 39.
Comencé a atravesar una etapa que yo llamo “filosófica”: de cuestionamiento, introspección y muchas preguntas. Al entrar a los 40 empecé a experimentar más intuición, dudas y un verdadero carrusel de emociones.
Tomé conciencia de algo importante: durante muchos años quise ser “la niña buena”, la que hacía todo según el orden que la sociedad consideraba correcto.
Cumplí con protocolos, expectativas y formas de vivir que la cultura y la ideología religiosa me habían enseñado como “lo mejor”.
Después de varios años de trabajo personal y al entrar en esta nueva etapa, empecé a cuestionarme con mucha más fuerza.
Me di cuenta de que, durante mucho tiempo, permití que las personas a mi alrededor opinaran sobre mi vida y me dieran consejos incluso cuando no los había pedido.
También comprendí que había compartido demasiado de mí con otros.
Por eso decidí comenzar a escucharme más y poner límites a las opiniones externas.
Creo que muchas crisis personales llegan precisamente para regalarnos un espacio con nosotras mismas: para escucharnos, reevaluar nuestro camino y preguntarnos si realmente queremos continuar por donde vamos o si ha llegado el momento de hacer cambios.
No voy a mentir: no es un camino fácil ni siempre agradable.
Pero he comprendido que, por difícil que parezca, muchas veces es necesario.
Sin ciertas crisis quizá seguiríamos exactamente en el mismo lugar. A veces estas experiencias nos sacan de nuestra zona de confort y nos enfrentan a cambios que en el momento generan miedo, pero que después, al mirar hacia atrás, entendemos que necesitábamos atravesar.
Como latinas, muchas veces estamos acostumbradas a dar gran importancia a los consejos de nuestros padres, familiares, iglesia, expertos y personas cercanas.
Y en medio de tantas voces, podemos terminar silenciando la nuestra.
Le damos más peso al “qué dirán” que al “qué necesito” o al “qué quiero”.
Si, al igual que yo, estás transitando por una nueva etapa de tu vida, quiero invitarte a que, en lugar de buscar todas las respuestas afuera, comiences también a mirar hacia adentro.
Normalicemos escucharnos más.
Conectemos con nuestro cuerpo.
Muchas veces nuestro cuerpo expresa señales que ignoramos cuando nuestra razón y nuestras emociones están saturadas.
Poco se habla de cómo conectar con nosotras mismas, y cuando escuchamos la idea quizá ni siquiera sabemos por dónde empezar.
Algunos hábitos que me han ayudado, además del ejercicio diario, son la meditación, caminar sin celular, regalarme algunos minutos de silencio, realizar ejercicios de respiración y practicar actividades como yoga o chi kung.
Vivimos en una sociedad con una verdadera sobredosis de información.
Consultamos todo en internet o en inteligencia artificial, vemos videos de situaciones personales que se vuelven virales y pedimos consejos a personas desconocidas sobre qué hacer con nuestra vida, casi como si existiera una receta universal.
Por eso creo que es momento de aprender a pausar y escucharnos más.
Preguntarnos qué queremos realmente.
Enfrentarnos a nosotras mismas.
A veces, cuando aparecen emociones difíciles, buscamos maneras de evadirlas: llenamos nuestra agenda de eventos sociales, trabajamos de más, compramos cosas, nos refugiamos en las redes sociales o en la televisión.
Todo con tal de no quedarnos a solas con aquello que sentimos.
¿Te ha pasado?
Quizá sea momento de empezar a escucharnos, incluso cuando resulte incómodo.
Preguntarnos:
¿Qué es lo mejor para mí en este momento?
¿Qué pensamiento estoy evitando?
¿Qué siento realmente?
Lo que me funciona a mí puede no funcionarte a ti.
Por eso es importante descubrir qué actividades te ayudan a estar presente, escucharte y conocerte mejor.
Tal vez sea hora de conocernos más profundamente, en lugar de seguir automáticamente rituales, consejos o fórmulas que funcionan para otras personas.
Y tú, ¿cómo vas a empezar hoy a escucharte mejor?
Jaqueline Vielman Sandoval
Profesora de inglés y autora de Maternidad Activa y El fraude detrás del 100
Instagram y Facebook: @jaquivielman
TikTok: @aprendiendoconlibros
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