¿Cómo sonreírle a la vida en medio de los procesos difíciles?

¿Cómo sonreírle a la vida en medio de los procesos difíciles?

Hay días en los que sonreír parece imposible.

Cuando atravesamos un problema, nuestra mente se llena de preocupaciones y, sin darnos cuenta, olvidamos todo aquello que alguna vez nos hizo felices. La esperanza parece esconderse, las fuerzas disminuyen y sentimos que no existe una salida.

Pero… ¿y si la respuesta siempre hubiera estado dentro de ti?

En el fondo de nuestro corazón, todas tenemos algo capaz de devolvernos una sonrisa. Solo necesitamos hacer una pausa para recordarlo.

Piensa por un momento en todo lo bueno que has vivido y en las personas que han formado parte de esas experiencias. Ese instante en el que alcanzaste una meta importante, aquella palabra que llegó justo cuando más la necesitabas, un lugar que te robó el aliento, una persona que iluminó tu vida, un detalle inesperado, un abrazo que sanó tu corazón, un viaje inolvidable, un trabajo que abrió nuevas oportunidades, una llamada que llegó en el momento perfecto, un negocio que marcó un nuevo comienzo, el día que conociste a tu pareja, el instante en que sostuviste a tu hijo por primera vez, un amanecer que te recordó la grandeza de Dios o ese encuentro personal con Jesús que transformó tu vida.

Y así podríamos seguir enumerando cientos de razones para volver a sonreír.

Entonces surge la pregunta:

¿Por qué, cuando estamos viviendo un proceso difícil, ninguna de esas razones aparece en nuestra mente?

La respuesta es sencilla: porque el dolor suele ocupar todo nuestro enfoque.

Cuando nos concentramos únicamente en el problema, dejamos de ver nuestras fortalezas, olvidamos todo lo que hemos superado, dejamos de reconocer nuestros logros y comenzamos a sentir que nadie nos comprende, que nada tiene solución y que el futuro está lleno de incertidumbre.

Lo cierto es que aquello en lo que enfocamos nuestra atención termina creciendo.

Si alimentamos únicamente nuestros pensamientos negativos, ellos ocuparán todo el espacio. Pero si decidimos recordar lo bueno que también existe en nuestra vida, poco a poco nuestra perspectiva comenzará a cambiar.

Hoy quiero invitarte a hacer una pausa.

Respira profundamente.

Mira todo lo que sí tienes.

Recuerda quién eres.

Reconoce todo lo que has logrado llegar a ser.

Permítete agradecer incluso en medio del proceso que estás viviendo.

Tal vez hoy no puedas cambiar la situación que enfrentas, pero sí puedes decidir desde qué actitud la vas a vivir.

Sonríe.

No porque todo sea perfecto.

Sino porque aún existen razones para creer, para agradecer y para seguir adelante.

Vuelve a ti.

Vuelve a sonreírle a la vida.

Porque, muchas veces, la esperanza comienza con una simple decisión: elegir mirar nuevamente la luz.

Te envío un enorme abrazo.

Karla Fernanda Palacios
@kferpalacios
Inspiración con intención