Conducta evitativa: Nombrarla y romper el ciclo. (parte 1)
La evitación es ese “mañana” que se vuelve meses. Es salir por la puerta lateral: posponemos conversaciones difíciles, saltamos correos incómodos, llenamos la agenda de cosas urgentes para no tocar lo importante. Parece protección, pero es un costo silencioso que se paga en relaciones, trabajo y crecimiento personal.
¿Cómo se ve en la vida real?
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Relaciones: dices “todo bien” mientras acumulas resentimiento; aceptas lo que no quieres para no “armar lío”; desapareces cuando hay conflicto. Resultado: confianza frágil, intimidad superficial, vínculos que estallan tarde.
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Trabajo: perfeccionismo que inmoviliza, proyectos a medias, oportunidades perdidas por miedo a feedback. Resultado: reputación de “cumple… pero tarde”, techo de crecimiento, ansiedad crónica.
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Crecimiento: evitas terapia, chequeos, decisiones de rumbo. Resultado: mismo año repetido con diferente calendario.
El costo oculto
Evadir no elimina el dolor: lo acumula. Cada fuga aumenta el miedo, reduce la autoestima (“otra vez no pude”) y entrena al cerebro a creer que no puedes con lo difícil. La factura llega en insomnio, irritabilidad, culpa y esa sensación de estar “atrapado”.
Señales de alerta
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Dices “no sé” cuando en realidad sí sabes, pero te da miedo decirlo.
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Cambias de tema ante cualquier tensión.
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Buscas anestesia (scroll, comida, compras) justo antes de una tarea clave.
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Necesitas la “condición perfecta” para empezar.
Primeros pasos para enfrentar (no huir)
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Regla 24 horas: todo conflicto o decisión pendiente recibe un primer paso en 24 h (mensaje, borrador, agenda de reunión). No esperes a sentirte listo; la acción crea claridad.
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Exposición mínima: divide lo temido en micro-tareas de 10–15 min (escribir 5 líneas, pedir 1 feedback, preparar 3 puntos para la conversación).
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Conversación valiente con guion breve:
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Qué pasó (hecho).
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Cómo me impactó (emoción).
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Qué necesito (petición concreta).
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Qué ofrezco (compromiso).
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Evidencia diaria: tres acciones verificables antes de dormir (una relacional, una laboral, una personal). Lo escrito cuenta.
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Aliado de rendición de cuentas: alguien que ame la verdad más que tu versión. Reporta avances semanales en 5 minutos.
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Cuerpo a favor: sueño real, 30–45 min de movimiento, mesa y pantalla ordenadas. Un sistema caótico premia la fuga.
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Reencuadre mental: de “tengo que” → “elijo hacerlo por…” (paz, respeto propio, futuro). El cerebro coopera mejor con razones.
Mantra para esta semana
“Lo incómodo primero.”
Empieza cada día con la tarea que más has evitado. Diez minutos sostenidos cambian el tono del día… y de tu autoconcepto.
*Si sientes que estas pasando por una situación así escríbenos y te apoyamos presidencia@sholbenmedia.com
Mañana: Conversaciones que desbloquean: del nudo a la claridad
“Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.” — 2 Timoteo 1:7









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