El poder transformador de tus pensamientos.
Hoy quiero llevarte a un viaje interior y preguntarte: ¿qué fue lo primero que pensaste al despertar por la mañana? Te daré algunas opciones: -Tengo sueño- Un rato más- Voy tarde- Qué aburrido, otro día de trabajo- Qué rico, ya amaneció- Hoy será un buen día- Lista para lo que venga- Qué bendición, otro día de trabajo-.
Probablemente, el contexto sea el mismo. A todos nos alumbra el mismo sol, solo que algunos nos fijamos más en las nubes. Marco Aurelio tenía una frase, que es una de mis favoritas y que quiero compartir contigo: “La felicidad de tu vida depende de la calidad de tus pensamientos”.
He estado leyendo recientemente un dato importante y abrumador: un neurólogo suizo descubrió que no es el estrés el que daña el cerebro, sino la rumiación mental. Explicó que el cerebro está diseñado para manejar el estrés intenso, pero no los interminables bucles de pensamientos que nosotros mismos le colocamos. Esos bucles mantienen el sistema nervioso activo durante horas, drenando energía, como un aparato en modo de espera, al que nunca se le “apaga”. El mismo neurólogo mostró escáneres de dos personas, uno después de una crisis, y uno después de un día entero de “sobrepensar”. El cerebro en crisis se veía activado, pero íntegro. El cerebro que sobrepensaba se veía inflamado, fatigado, nublado.
El doctor llegó a la conclusión de que el cuerpo se recupera rápidamente de la adrenalina, pero no de la sobrecarga mental. Este descubrimiento nos invita a una reflexión aún más profunda. Si nuestro cerebro se fatiga con esos "bucles interminables de pensamientos", la pregunta crucial es: ¿cuántos de esos pensamientos, miedos y preocupaciones, realmente llegan a materializarse?
Piénsalo por un momento. Aunque no hay una estadística exacta que se aplica por igual a cada persona y cada tipo de pensamiento, la observación en psicología, mindfulness y desarrollo personal es abrumadora: la inmensa mayoría de los escenarios negativos que nuestra mente construye, de las catástrofes que anticipamos y de las preocupaciones que rumiamos, simplemente no suceden.
Estamos dedicando una valiosa energía mental a batallas imaginarias, a fantasmas que rara vez se hacen realidad. Es como si nuestro cerebro se desgastara corriendo un maratón contra un adversario invisible que nunca aparece. El desgaste no es por la carrera en sí o el estrés real, sino por la preparación interminable para una batalla que, probablemente, nunca se libra.
Aquí radica el verdadero poder de la frase de Marco Aurelio . Cuando elegimos conscientes y elevamos activamente la calidad de lo que pensamos, no solo nos protegemos de esa sobrecarga mental, sino que también nos convertimos en un faro de calma y certeza para quienes nos rodean.
Aquí te dejo tres claves sencillas para empezar a calmar tus pensamientos y tomar las cosas con serenidad, aun cuando la situación parezca desafiante:
- Observa sin juzgar: antes de reaccionar o dejarte llevar por un pensamiento ansioso, distensión. Pregúntate: "¿Estoy pensando esto ahora mismo?" y obsérvalo como si fuera una nube pasajera. No lo alimentes, no lo juzgues, solo reconócelo. Esto rompe el bucle de la rumiación.
- Cuestiona la realidad del pensamiento: la gran mayoría de nuestros miedos son proyecciones y suposiciones sobre el futuro. Cuando un pensamiento negativo te invada, pregúntate: "¿Esto es un hecho o solo una posibilidad en mi mente?"
- Ancla en el presente y la acción, por pequeña que sea: si te sientes abrumada, desvía la atención de la rumiación hacia el momento actual. Concéntrate en tu respiración por un minuto, siente tus pies en el suelo, o realiza una acción concreta, por muy pequeña que sea, para avanzar en algo.
Recuerda: la felicidad de tu vida, y la serenidad de tu entorno, comienza con la calidad de tu diálogo interior. Empieza hoy a transformar tus pensamientos y verás cómo tu mundo y el de quienes te rodean, se ilumina.
Yazmín Di Maio
Comunicación y Desarrollo de Personas.
Coach, Conferencista y Formador Maxwell Leadership.









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