La Culpa El Villano Silencioso que Todas Conocemos

La Culpa El Villano Silencioso que Todas Conocemos

Hoy, como muchos otros días, entro a la consulta y veo cómo preguntas completamente rutinarias pueden encender un torbellino en el corazón de una mamá.

¿Cada cuanto está comiendo a su hijo? ¿Le estás dando lactancia?

Ya dejó de usar pañal?

¿Cuántos vegetales le ofrece al día? 

Son preguntas que buscan orientar, pero que muchas veces despiertan un sentimiento que parece vivir en silencio dentro de nosotras, incluso cuando nos esforzamos por hacerlo lo mejor posible.

Un sentimiento que se esconde detrás de la puerta de cada decisión, que a veces nos tiende una trampa de inseguridad y amenaza con quebrarnos. Ese sentimiento... es la culpa.

La culpa es insistente, a veces se repite en la mente como un eco que no descansa diciendo:

“no estás haciendo lo suficiente”, “podrías hacerlo mejor” o “seguro lo estás haciendo mal”.

Es un villano que ataca nuestra tranquilidad, toma de rehén nuestra paz, y se disfraza de una especie de detective interno que analiza cada paso con lupa hasta hacernos dudar de nuestra esencia como seres vivos.

Sé que tú también la conoces, la observa no solo en mujeres sino también en hombres. La culpa se cuela en nuestra vida cuestionándonos como padres pero también en nuestro matrimonio, en nuestros sueños, en nuestro trabajo y roba la libertad de amar de verdad. 

Sin embargo, como todo sentimiento complejo, también tiene un mensaje escondido. A veces la culpa aparece para decirnos que algo podría necesitar un pequeño ajuste, un límite más sano, un descanso que no nos hemos concedido o simplemente un recordatorio de que somos humanos.

Lo más triste y liberador a la vez, es saber que esa culpa viene de nosotras mismas.

No viene de nuestros hijos, no de la sociedad. Viene de nosotras, esa voz interna que a veces se olvida de lo   valiosos que somos.

Te invito a que no vivas esperando la aprobación de ese villano, y por esto quiero compartirte algunas herramientas para que puedas vencerlo.

1. Háblate   con el mismo amor y amabilidad con la que le hablas a tus hijos. A veces somos nuestras peores críticas y si deseamos amar y mostrar amor a los demás, debemos empezar por amarnos y respetarnos a nosotras mismas.

2. Entiende que “lo perfecto” no existe. En redes sociales se muestran momentos, no realidades. Tu maternidad es única, válida y suficiente.

3.Permítete pedir ayuda sin sentirte menos. Las mamás no están hechas para hacerlo todo solas, pedir ayuda no es debilidad es humanidad.

 4.Celebra o reconoce cada pequeño logro. Dormiste un poco mejor, hiciste reir a tu hijo, lograste cocinar algo rico, respiraste profundo. Todo esto también es éxito.

6. Cuando sientas culpa, pregúntate si el sentimiento te ayuda o te señala para mal.

Querida mamá, ámate con la misma fuerza que ama a tus hijos, confía en tu instinto. Cada niño es distinto, cada historia es única y cada familia camina a su propio ritmo.

Cuando tengas dudas, recuerda que no estás sola. Siempre apóyate en tu pareja, quien está para ayudarte y entre los dos   buscar una solución adecuada y si tu pareja no está contigo pues valorate aún más porque eres capaz de hacerlo bien.

Rodéate siempre de personas de confianza, alguién que pueda acompañarte con   respeto y sin juicio. Recuerda que la salud de mamá y su felicidad es importante para los niños, una mamá feliz va a reflejarse siempre en la salud de sus hijos. Así que cada vez que tu pediatra te realiza una pregunta, contéstala con seguridad y sin sentirte juzgada ya que está precisamente para apoyarte en tus dudas, busca a alguien profesional que te acompañe en esta hermosa y compleja etapa de la maternidad.

Por:

Dra Maribel Cortez
Pediatra Prolactancia
EDIFICIO PROSPERE ZONA 14, oficina 312,
Tel. 38048321