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Cómo reconocer un producto original de uno falso

Por: dpa

El bolso de diseño de cara apariencia a precio de ganga, la camiseta de marca por un precio igualmente increíble o un perfume superbarato en el mercado callejero: muchos clientes son conscientes de que todos estos no pueden ser productos de marca auténticos. 

En el caso de los productos falsificados que se ofrecen en Internet o en las tiendas es aún más difícil notar la diferencia. A menudo se compran sin saber que no son auténticos y sin haber tenido la oportunidad de examinarlos minuciosamente. Esto no solo es fastidioso para el cliente, sino que además puede acarrearle verdaderos problemas.

Al fin y al cabo: “Comprar falsificaciones no está prohibido, pero puede causar molestias”, señala Simone Bueb, de un centro alemán de asesoramiento al consumidor. En caso de sospecha, aclara la experta, las aduanas pueden confiscar los artículos y hacer que el propietario de la marca compruebe la autenticidad del producto, lo que puede llevar mucho tiempo y obligar al comprador a pagar los gastos de almacenamiento.

Quien compre muchos productos falsificados, por ejemplo, diez bolsos a la vez, puede incluso ser denunciado como vendedor profesional, ya que el comercio de productos falsificados está prohibido.

El principal problema para el comprador es que las falsificaciones no han sido testadas y pueden contener sustancias peligrosas o simplemente no cumplir su función.

“Bronceadores sin factor de protección solar, alarmas contra incendios que no funcionan, llantas que se rompen tras un corto trayecto, medicamentos contaminados y sin principios activos o con dosis incorrectas… todo esto se comercializa en Internet”, advierte Christine Lacroix, de Aktion Plagiarius, una iniciativa alemana contra plagios y falsificaciones. “Estas ventas ponen en riesgo la salud e incluso la vida de los consumidores”, puntualiza.

Las falsificaciones del sector médico están actualmente en auge. “Los proveedores están reaccionando ante la escasez de suministros y lanzando al mercado mascarillas, pruebas rápidas de covid-19 y desinfectantes falsificados. También se ofrecen incluso vacunas falsificadas”, enumera Lacroix. Está claro que estos productos no cumplen su función adecuadamente.

Otro indicio de una falsificación puede ser el precio, cuando este es extremadamente bajo en comparación con el precio normal. “Pero muchos proveedores ya han reaccionado fijando precios más altos y plausibles para los productos falsificados”, advierte Lacroix. “Para el comprador, esto es particularmente molesto, ya que paga un precio alto por una copia barata”.

A los que compran por Internet les resulta especialmente difícil distinguir los productos de marca auténticos de las imitaciones. “Las grandes plataformas como Amazon o eBay intentan eliminar las ovejas negras por iniciativa propia”, informa Simone Bueb, del centro bávaro de atención al consumidor. Pero incluso en estas, y sobre todo cuando se trata de tiendas pequeñas u ofertas del extranjero, los compradores deben estar muy atentos.

Se recomienda tener cuidado cuando los precios son muy bajos, si no hay un aviso legal en la página o si se descubren errores ortográficos. Entonces podría tratarse de proveedores dudosos o incluso de tiendas falsas. Algunas de estas tiendas falsas son copias de sitios web reales y, por lo tanto, difíciles de identificar para los consumidores. “Quien compra algo en ellas suele obtener productos de calidad inferior a un precio desmesurado o incluso quedarse con las manos vacías”, asevera Simone Bueb.

Por lo tanto, el sitio donde se compra el producto es decisivo: los productos de marca no suelen venderse en las playas o frente a las estaciones de servicio de las autopistas. Además, muchas empresas solo las entregan a los distribuidores autorizados, ya sea en línea o en tiendas físicas, explica Lacroix, y añade que en las páginas web de los fabricantes suele haber un resumen de las tiendas asociadas. 

Los comentarios de los usuarios también son útiles, pero las reseñas exageradamente positivas también son sospechosas y pueden ser un indicio de que se trata de productos falsificados.

Cualquier persona que haya sido engañada por un falsificador tiene el derecho formal de reclamar la mercancía en cuestión. “Esto también se aplica a las ventas privadas, pero es difícil de aplicar en la práctica”, acota la experta en protección del consumidor Simone Bueb. 

Para limitar los daños, los usuarios que realizan compras por Internet deberían evitar pagar por adelantado, y, si ya han pagado, deben consultar inmediatamente a su banco para detener, en lo posible, el pago.


Por: dpa

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