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""Sé la mujer que rompe moldes y crea su propio camino.""

Con calma y sin prisa ¿Por qué mi hijo aún no camina?

En muchas ocasiones he escuchado comentarios de mamis con la ansiedad de saber por qué algunos niños inician a caminar antes que otros. Y mi respuesta siempre es que los padres no deben tener prisa porque su hijo empiece a caminar.

Debemos recordar que es más importante que el niño gatee para fortalecer la espalda, los brazos y las piernas, tanto a nivel óseo como muscular.

¿Es importante que un bebé gatee?

Si, definitivamente es muy importante que lo haga, ya que cuando los bebés gatean, coordinan movimientos que le ayudarán a consolidar la lateralidad en el futuro, también mejora su habilidad con las manos, su atención y el desarrollo sensorial. El dominio de este tipo de desplazamiento amplía su autonomía y su independencia. Al ser mayor la zona de movimiento y experimentación, el niño puede perseguir a los padres por la casa para comprobar que están cerca en vez de llorar esperando su respuesta.

Es importante recalcar que, a partir del séptimo mes del bebé, las zonas del sistema nervioso más alejadas del centro del cuerpo avanzan en maduración neuromotora, por lo tanto, la flexibilidad muscular comienza a estabilizarse, hay mayor control de los músculos extensores y, actividades como gatear, ponerse de rodillas, dar patadas y mantenerse de pie, además de ofrecerle placer y mayores posibilidades de exploración, le ejercitan para la locomoción.

¿Si no quiere gatear qué hacemos?

Cuando esté boca abajo, puede favorecer el gateo flexionando las piernas o poniéndole un cojín o una almohada bajo el vientre. En esta posición, le puede ofrecer algunos juguetes y animándole para que intente agarrarlos.

Para que logre desplazarse necesita la ayuda de otra persona, cuando se encuentre en posición de gateo, deberán flexionar una de sus piernas y apoyar con firmeza una mano en cada uno de los pies del bebé ejerciendo una suave presión para que el cuerpo avance.

Durante el octavo, noveno y décimo mes, el bebé puede gatear con facilidad y coordinación. Con esta edad tiene más movilidad general, cambia de posición cuando está gateando para sentarse o se pone de pie agarrándose a un mueble.

Si domina el gateo, puede animarle para que se desplace gateando sobre diferentes superficies, como cojines o colchonetas, y superando obstáculos que colocan en la trayectoria que sigue.  Este es un buen momento para vigilar que los lugares a los que puede agarrarse para ponerse en pie son lo suficientemente pesados y estables para que no le caigan encima. Conviene retirar las mesitas auxiliares livianas, los adornos, los tapetes y otros objetos a los que puede acceder el pequeño.

En poco tiempo, además de ponerse de pie con más seguridad, comenzará a realizar pequeños desplazamientos laterales agarrado a los muebles experimentando y fortaleciendo su cuerpo para acometer el gran logro: caminar de forma independiente.

Habitualmente, los niños intentan ponerse en pie entre los 7 los 10 meses. No obstante, cada niño sigue su propio ritmo de desarrollo y los adultos deben respetarlo. Forzar al pequeño para ponerse en pie antes de disponer de madurez suficiente podría ser perjudicial para las piernas o la espalda. Lo adecuado es estimular su necesidad de movimiento, pero sin inducirle nunca a emprender un aprendizaje para el que no está preparado.

No te alarmes….!!  en ningún momento debes inquietarse porque otro niño de edad parecida a su hijo haya conseguido habilidades superiores. Siempre que el pediatra haya constatado que su evolución es normal y el entorno lo estimule adecuadamente, los logros irán surgiendo.

En todos los aspectos de la educación de los hijos, conviene recordar que todos los niños de edad similar no consiguen dominar las mismas habilidades. Algunos niños que muestran más destreza en el ámbito motor, son menos hábiles con el lenguaje o con cualquier otra área. Cada lóbulo cerebral madura a un ritmo diferente. La intervención de los padres debe encaminarse a estimular y animar al niño para que vaya ejercitando aquellas habilidades para las que está capacitado en cada momento y procurar que el aprendizaje le resulte placentero y divertido. Se comprueba que, en ocasiones, una semana o dos son suficientes para que el niño domine una habilidad que no había conseguido dominar durante meses de ejercicio.

Y debes saber que algunos niños con una evolución normal, no aprenden a gatear y sólo gatean después de caminar. El dominio de esta habilidad es deseable por los beneficios que aporta al desarrollo global, pero, no conviene agobiar al pequeño enfrentándole a un aprendizaje para el que no está preparado. La misión de los padres consiste en apoyar al niño y facilitarle muchas y variadas ocasiones para que gatee, preferentemente antes del dominio de la marcha autónoma, pero también después de aprender a caminar solo.

Guisela Rodriguez

Psicopedagoga con Maestría en Educación Superior

Correo: rodriguez.mariaguisela@gmail.com

Facebook: @LicGuiselaRodriguez

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