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El médico dijo: ̈ Sí vas a poder caminar de nuevo, pero necesitas determinación¨

Mi nombre es Bárbara Guerra, pero mis amigos se refieren a mí como “Barbs” y como estamos en un espacio de confianza, me pueden decir “Barbs”

Soy una soñadora y diseñadora de 29 años y hoy les quiero compartir algo que me sucedió hace poco más de dos años… 

El miércoles 20 de febrero del año 2019 empezó siendo un día muy normal. Ese enero había retomado la universidad para terminar mi tesis y ese día fui a clases, luego a nadar y estaba emocionada porque había quedado de ir a cenar por el cumpleaños de uno de mis amigos a un restaurante en Muxbal. Ese día estaba emocionada, sin saber que cuando saliera de cenar, mi vida iba a cambiar en un abrir y cerrar de ojos, literalmente.

Salí de cenar a las 11:20 p.m. y tan solo unos minutos antes había enviado un video al grupo de WhatsApp de mi familia con la canción favorita de mi papá de la banda de covers que estaba en el lugar. 

En ese entonces estaban componiendo la carretera de Carretera a El Salvador de subida con un carril reversible sin señalización. Yo venía bajando de Carretera a El Salvador y una pipa de gas no cruzó para reintegrarse a la subida a Carretera y siguió de largo en sentido contrario. Choqué contra esa pipa de frente en la curva antes de un grupo de telefonía famoso ubicado ahí. 

En un intento de timonear, yo recibí todo el impacto, quebrándome así ambas piernas (rótulas, tibias y peronés), el pie izquierdo y la mano derecha. Los cuerpos de socorro me llevaron al hospital más cercano. 

Regularmente, mis papás apagan los celulares en la noche. Ese día mi mamá no estaba en la ciudad porque estaba impartiendo unos talleres de trabajo en Panajachel. Entonces una persona se comunicó directamente con mi hermana, quien fue la que le avisó a mi papá que yo estaba llegando a la Emergencia del hospital. Mi papá decidió avisarle a mi mamá en la mañana para que no regresara de noche provocando otro accidente. 

Esa noche sacaron radiografías y exámenes completos de todas las fracturas que tenía en mi cuerpo, que iban a operar a primera hora del siguiente día. El Dr Humberto Kepfer, quien fue mi traumatólogo y se volvió una de las personas más especiales en mi vida. 

Los resultados fueron: ambas piernas quebradas en más de 20 pedazos cada una, el pie izquierdo necesitaba reconstruirse totalmente, muñeca derecha quebrada y cara lastimada por vidrios y bolsa de aire.  

Después de la primera operación de 10 horas, lograron reconstruir mi pierna izquierda, el pie izquierdo, la mano y mi cara; sin embargo, aún tenían que operar la pierna derecha, pero estaba más lastimada y necesitaban que se desinflamara. Programaron la siguiente operación en otro hospital y aproximadamente dos semanas después. Mi alivio fue escuchar al doctor decir: ̈Si vas a poder caminar de nuevo, pero necesitas mucha paciencia y determinación¨. Esas palabras nunca las voy a olvidar, fueron como esa esperanza que uno necesita y así ha sido, un camino de mucha lucha física, mental y espiritual. 

Quienes me conocen de antes saben que yo era una mujer hiperactiva, extrovertida y amante de los deportes extremos. Amaba planificar viajes al interior del país para patinar, conocer y hasta había aprendido a manejar moto para hacer roadtrips. Me encantaba hacer calistenia, nadar y estaba aprendiendo a hacer yoga. Lamentablemente, la vida me frenó, llegué a un nivel de dolor físico y mental que nunca había pensado que iba a sentir; sin embargo, tuve la dicha de tener un núcleo familiar único, amoroso y paciente, que juntos hemos luchado día a día con diferentes obstáculos. 

También me siento dichosa de rodearme de amigos y familia con amor sincero. Definitivamente vi salir a muchas personas de mi vida, pero también conocí a muchas más, quienes sintieron empatía, confianza al contarme sus situaciones personales y muchas muestras de amor que he recibido por medio de mensajes en redes sociales. 

Hoy, dos años después y de pie, puedo dar fe que con un corazón agradecido y una meta clara en la vida, se puede salir adelante. Todos en esta vida estamos pasando por diferentes situaciones o luchas internas, las cuales nos están forjando para tener una vida única, así que no hagan de menos su lucha y sigan así. 

No seamos tan duras con nosotras mismas ni con los demás. Aprendamos a ser más empáticos, a auto felicitarnos por logros (por muy mínimos que se vean, pero nadie sabe lo que les costó llegar hasta ahí) y a auto abrazarnos cuando más lo necesitemos. 

Yo sueño que algún día Guatemala sea una ciudad inclusiva con cualquier tipo de discapacidad, ya sea temporal o permanente, no sólo en la arquitectura y urbanismo, si no en la mentalidad.

Escrito por Bárbara Guerra  Publicista

FACEBOOK: https://www.facebook.com/barbsgp

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