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El padre ausente

Junio, celebro el día del padre porque ¡tengo al mejor!

Tengo actualmente 17 años de no ver a mi papá, y esa falta de abrazos y su ausencia en momentos importantes de mi vida provocó una herida, la del padre ausente. Me costó reconocerlo, pero es la realidad. Me conté mil historias, entré en el papel de víctima y ni cuenta me di. En el camino he aprendido que la realidad muchas veces es más generosa que nuestra imaginación.

Por eso, desde que lo reconocí mi realidad, trato de ser lo más honesta y realista que puedo para no caer en ese juego. Hablamos todos los días y se ha convertido en mi “Dori” pues siempre me dice “no dejes de nadar, no dejes de nadar”, “nunca te des por vencida, sigue adelante”.

Aunque mi papá aún es mi mejor amigo y todo lo bonito del mundo, existe una ausencia, que ha dejado huella en mí.

Él es hombre con el corazón más noble del mundo, aún en la distancia me hace sentir segura con su voz y autoridad. Es muy trabajador y gracias a su esfuerzo y enseñanzas soy lo que soy hoy. Muchas veces cree más en mí de lo que yo misma lo hago. Siempre me habla con palabras de amor. Respeta mis decisiones, me impulsa, aplaude mis logros.

También hemos tenido discusiones fuertes, más ahora que he aprendido a tomar nuevos caminos, pero ahí sigue como todos estos años, nunca me falta su llamada. Mi última foto con él fue cuando yo tenía 11 años y desde entonces ya no hubo otra. Abrazarlo en momentos difíciles y quitarle las canas como en aquel entonces, ha sido el anhelo de mi corazón que cada día se hace más grande.

Mi papá ha sido el motor de mis talleres. Juntos descubrimos la importancia de sanar las heridas del padre ausente, fui su alumna y él mi paciente. Hemos experimentado el perdón, aceptación y amor propio juntos, todo esto que expreso por él es gracias al amor de Dios, detrás de esta historia también hubo un pasado difícil como familia. Pero Dios restaura corazones, mis ojos son testigos.  Con todo esto, hemos aprendido a dar gracias. Abriga mi alma desde niña y no puedo aceptar menos de nadie, él me ha enseñado amor y respeto.

Pareciera imposible que escribiera el articulo anterior en donde te conté de mi pésima relación sentimental y conmigo misma. Pero no entendía, no sabía cómo podía permitir tantas cosas si mi papá me enseñó lo contrario. Y ¡sorpresa! Había una herida por sanar.

Muchas mujeres compartimos algunas de estas inquietudes como: Me faltó mi padre en mi vida. Estaba ausente. No supe acercarme a él. No pudimos comunicarnos. La relación fue desastrosa o la versión de “fue tan increíble que lo busco en mis parejas”. Todas necesitamos de un padre y la ausencia de éste nos deja heridas que suelen generar una postura bastante ambivalente en nuestra vida personal y profesional.

Cuando un papá no se hace presente el temor frente a la pareja es muy frecuente. Además de que suelen desvalorizarse a si mismas. O que llegan a vivir desconfiando de sus sentimientos.

¿Para qué sirve un padre en la vida de las mujeres? El padre es una figura que debemos reconocer y no debe ser opacada por la madre. Genera fuerza, seguridad, confianza, manejo de límites y poder personal. ¿Te parece importante? Definitivamente lo es.

La relación con el padre es la que determina cuan exitosa o no serán en sus relaciones con los hombres, lo cual, en gran medida, se traducirá en la estima que tengan por sí mismas. La hija traslada la imagen de padre al hombre que ama, si papá fue funcional es probable que la mujer se sienta inclinada a repetir la experiencia y busque un hombre psicológicamente sano.

Es decir, si papá fue un hombre cálido, enterado de las necesidades tanto psicológicas como físicas de la hija (techo, comida, salud, escuelas, diversiones, cariño, respeto del desarrollo sano de la individualidad de la hija, de su necesidad de pertenencia al grupo familiar, de la evolución de sus apegos, primero a los padres y hermanos, después a los amigos, y posteriormente , al novio que la llevará fuera del núcleo familiar), entonces la hija, como es fácil de imaginar, querrá y podrá encontrar en otro hombre las características tan sanas que componen la personalidad del padre y que le reflejen sentimientos de vida hacia los hombres. Aunque esto último sucede, no es la generalidad. Otro beneficio de tener un “buen padre” es desarrollar niveles de independencia altos. Por supuesto, sé que hay mujeres que crecieron sin un padre y son las mejores, pero definitivamente hay un vacío adentro que seguramente va acompañado de la negación.

Es momento de descubrir ¿Qué tipo de padre tuviste?

1. El ausente físicamente. Un padre ausente genera hijas necesitadas de pareja y con un miedo terrible al abandono. Suelen apegarse asfixiantemente y es sumamente importante trabajar con estas mujeres el desapego. De lo contrario cualquier hombre que se relacione con ellas se sentirá asfixiado en poco tiempo.

Es probable que se busquen relaciones dependientes donde nunca será suficiente el amor ni la atención de la otra persona. Para aumentar la herida se buscarán personas poco comprometidas y que tienen el cartel en la frente “te abandonare”.

2. El ausente emocionalmente. Una relación de abandono emocional con el padre en la primera infancia o en la pubertad puede provocar que mujeres exitosas en diversas áreas, tengan vidas desastrosas en relación con el amor, pareja y todo lo concerniente a lo emocional. Un padre egocéntrico que se dedica a buscar lo que necesita, se le dificulta ver las necesidades emocionales de los otros, no tienen consciencia de que su esposa e hijos necesitan de él.

Con un padre así, cuando niña, sólo sienten o intuyen que no les amaban o aceptaban como su pequeño ser necesitaba. De esta manera desarrollan comportamientos basados en las conductas de los otro hacia ella, en este caso, de su padre y su madre, incluyendo el conflicto que vivían de pareja. Todo esto conformo su personalidad a la que llamaremos disfuncional, porque en el presente no funciona, no logra ayudarle a ser feliz, a amarse a si misma, a convencerse de que le aman y por so no escoge hombres que sepan amar y que puedan amarse a si mismos.

La hija tendrá una relación con la madre exagerada en resentimiento, al creer (quizá inconscientemente) que fue ella quien no permitió que el padre se acercara más a la hija cuando era pequeña, o no se lo pidió.

3. El controlador. Genera mujeres sumisas y obedientes. Con miedo a soltarse y tomar la responsabilidad de su vida. Actúan como niñas pequeñas buscando aprobación y cuidado. Generalmente buscan hombres controladores y machistas. Suelen sufrir bastante en sus relaciones. Con estas mujeres hay que trabajar intensamente su autoestima y desarrollo personal.

4. El violento. Genera mujeres sometidas y víctimas de agresión. Suelen ser conflictivas y poco responsables con su seguridad personal. Con ellas es muy importante trabajar el manejo de límites y el cuidado personal. Además de mostrar nuevas opciones de relacionarse.

5. El súper amigo complaciente. Genera la sensación de que es la figura ideal y no permite a la mujer seleccionar sanamente a su pareja. Con ella habría que trabajar el corte del lazo energético y el desprendimiento. Así podría elegir a su pareja sin falsas expectativas.

En general lo ideal es saber soltar nuestro rol de niñas sumisas y actuar responsablemente como las adultas que ahora somos y tomar de la figura paterna lo que necesitamos.

Después de explicarte un poco las heridas del padre, espero que ahora puedas analizar tus relaciones y ser responsable de ellas. En mi caso, a pesar de toda la parte oscura de mi papá agradezco a Dios el tiempo y la memoria que me dio para recordar lo mejor de él los años que vivimos juntos. Aún con sus defectos sin duda es el mejor, ha hecho un buen trabajo conmigo. Es consciente de los cuidados que Dios ha tenido en mi vida y antes que él siempre está Dios primero. Y esto me hace ser consciente que ahora es mi responsabilidad decidir, escoger y sanar.

Posiblemente tú no tengas el mismo concepto del tuyo, o mejor aún, tienes una linda historia que contar, o simplemente no quieres saber de él. Pero hoy quiero dejarte con esto: Sana la relación con tu padre, esté o no presente en tu vida, inicia tu proceso. Conoce su historia y agradécele a la vida que hoy puedes respirar a pesar de todo. Espero ver pronto al mío y contarte que un abrazo, ayudó a reparar todo.

“Gracias papi, tú mérito no es haberme dado la vida sino enseñarme a vivirla”

PD. Te dejo estas recomendaciones si deseas profundizar en el tema, sé que a mí me ayudó.

Película: “De padres a hijas”

Libro de T.D Jakes: “El padre ama a sus hijas”.

Junio, celebro el día del padre porque ¡tengo al mejor!

Tengo actualmente 17 años de no ver a mi papá, y esa falta de abrazos y su ausencia en momentos importantes de mi vida provocó una herida, la del padre ausente. Me costó reconocerlo, pero es la realidad. Me conté mil historias, entré en el papel de víctima y ni cuenta me di. En el camino he aprendido que la realidad muchas veces es más generosa que nuestra imaginación.

Por eso, desde que lo reconocí mi realidad, trato de ser lo más honesta y realista que puedo para no caer en ese juego. Hablamos todos los días y se ha convertido en mi “Dori” pues siempre me dice “no dejes de nadar, no dejes de nadar”, “nunca te des por vencida, sigue adelante”.

Aunque mi papá aún es mi mejor amigo y todo lo bonito del mundo, existe una ausencia, que ha dejado huella en mí.

Él es hombre con el corazón más noble del mundo, aún en la distancia me hace sentir segura con su voz y autoridad. Es muy trabajador y gracias a su esfuerzo y enseñanzas soy lo que soy hoy. Muchas veces cree más en mí de lo que yo misma lo hago. Siempre me habla con palabras de amor. Respeta mis decisiones, me impulsa, aplaude mis logros.

También hemos tenido discusiones fuertes, más ahora que he aprendido a tomar nuevos caminos, pero ahí sigue como todos estos años, nunca me falta su llamada. Mi última foto con él fue cuando yo tenía 11 años y desde entonces ya no hubo otra. Abrazarlo en momentos difíciles y quitarle las canas como en aquel entonces, ha sido el anhelo de mi corazón que cada día se hace más grande.

Mi papá ha sido el motor de mis talleres. Juntos descubrimos la importancia de sanar las heridas del padre ausente, fui su alumna y él mi paciente. Hemos experimentado el perdón, aceptación y amor propio juntos, todo esto que expreso por él es gracias al amor de Dios, detrás de esta historia también hubo un pasado difícil como familia. Pero Dios restaura corazones, mis ojos son testigos.  Con todo esto, hemos aprendido a dar gracias. Abriga mi alma desde niña y no puedo aceptar menos de nadie, él me ha enseñado amor y respeto.

Pareciera imposible que escribiera el articulo anterior en donde te conté de mi pésima relación sentimental y conmigo misma. Pero no entendía, no sabía cómo podía permitir tantas cosas si mi papá me enseñó lo contrario. Y ¡sorpresa! Había una herida por sanar.

Muchas mujeres compartimos algunas de estas inquietudes como: Me faltó mi padre en mi vida. Estaba ausente. No supe acercarme a él. No pudimos comunicarnos. La relación fue desastrosa o la versión de “fue tan increíble que lo busco en mis parejas”. Todas necesitamos de un padre y la ausencia de éste nos deja heridas que suelen generar una postura bastante ambivalente en nuestra vida personal y profesional.

Cuando un papá no se hace presente el temor frente a la pareja es muy frecuente. Además de que suelen desvalorizarse a si mismas. O que llegan a vivir desconfiando de sus sentimientos.

¿Para qué sirve un padre en la vida de las mujeres? El padre es una figura que debemos reconocer y no debe ser opacada por la madre. Genera fuerza, seguridad, confianza, manejo de límites y poder personal. ¿Te parece importante? Definitivamente lo es.

La relación con el padre es la que determina cuan exitosa o no serán en sus relaciones con los hombres, lo cual, en gran medida, se traducirá en la estima que tengan por sí mismas. La hija traslada la imagen de padre al hombre que ama, si papá fue funcional es probable que la mujer se sienta inclinada a repetir la experiencia y busque un hombre psicológicamente sano.

Es decir, si papá fue un hombre cálido, enterado de las necesidades tanto psicológicas como físicas de la hija (techo, comida, salud, escuelas, diversiones, cariño, respeto del desarrollo sano de la individualidad de la hija, de su necesidad de pertenencia al grupo familiar, de la evolución de sus apegos, primero a los padres y hermanos, después a los amigos, y posteriormente , al novio que la llevará fuera del núcleo familiar), entonces la hija, como es fácil de imaginar, querrá y podrá encontrar en otro hombre las características tan sanas que componen la personalidad del padre y que le reflejen sentimientos de vida hacia los hombres. Aunque esto último sucede, no es la generalidad. Otro beneficio de tener un “buen padre” es desarrollar niveles de independencia altos. Por supuesto, sé que hay mujeres que crecieron sin un padre y son las mejores, pero definitivamente hay un vacío adentro que seguramente va acompañado de la negación.

Es momento de descubrir ¿Qué tipo de padre tuviste?

1. El ausente físicamente. Un padre ausente genera hijas necesitadas de pareja y con un miedo terrible al abandono. Suelen apegarse asfixiantemente y es sumamente importante trabajar con estas mujeres el desapego. De lo contrario cualquier hombre que se relacione con ellas se sentirá asfixiado en poco tiempo.

Es probable que se busquen relaciones dependientes donde nunca será suficiente el amor ni la atención de la otra persona. Para aumentar la herida se buscarán personas poco comprometidas y que tienen el cartel en la frente “te abandonare”.

2. El ausente emocionalmente. Una relación de abandono emocional con el padre en la primera infancia o en la pubertad puede provocar que mujeres exitosas en diversas áreas, tengan vidas desastrosas en relación con el amor, pareja y todo lo concerniente a lo emocional. Un padre egocéntrico que se dedica a buscar lo que necesita, se le dificulta ver las necesidades emocionales de los otros, no tienen consciencia de que su esposa e hijos necesitan de él.

Con un padre así, cuando niña, sólo sienten o intuyen que no les amaban o aceptaban como su pequeño ser necesitaba. De esta manera desarrollan comportamientos basados en las conductas de los otro hacia ella, en este caso, de su padre y su madre, incluyendo el conflicto que vivían de pareja. Todo esto conformo su personalidad a la que llamaremos disfuncional, porque en el presente no funciona, no logra ayudarle a ser feliz, a amarse a si misma, a convencerse de que le aman y por so no escoge hombres que sepan amar y que puedan amarse a si mismos.

La hija tendrá una relación con la madre exagerada en resentimiento, al creer (quizá inconscientemente) que fue ella quien no permitió que el padre se acercara más a la hija cuando era pequeña, o no se lo pidió.

3. El controlador. Genera mujeres sumisas y obedientes. Con miedo a soltarse y tomar la responsabilidad de su vida. Actúan como niñas pequeñas buscando aprobación y cuidado. Generalmente buscan hombres controladores y machistas. Suelen sufrir bastante en sus relaciones. Con estas mujeres hay que trabajar intensamente su autoestima y desarrollo personal.

4. El violento. Genera mujeres sometidas y víctimas de agresión. Suelen ser conflictivas y poco responsables con su seguridad personal. Con ellas es muy importante trabajar el manejo de límites y el cuidado personal. Además de mostrar nuevas opciones de relacionarse.

5. El súper amigo complaciente. Genera la sensación de que es la figura ideal y no permite a la mujer seleccionar sanamente a su pareja. Con ella habría que trabajar el corte del lazo energético y el desprendimiento. Así podría elegir a su pareja sin falsas expectativas.

En general lo ideal es saber soltar nuestro rol de niñas sumisas y actuar responsablemente como las adultas que ahora somos y tomar de la figura paterna lo que necesitamos.

Después de explicarte un poco las heridas del padre, espero que ahora puedas analizar tus relaciones y ser responsable de ellas. En mi caso, a pesar de toda la parte oscura de mi papá agradezco a Dios el tiempo y la memoria que me dio para recordar lo mejor de él los años que vivimos juntos. Aún con sus defectos sin duda es el mejor, ha hecho un buen trabajo conmigo. Es consciente de los cuidados que Dios ha tenido en mi vida y antes que él siempre está Dios primero. Y esto me hace ser consciente que ahora es mi responsabilidad decidir, escoger y sanar.

Posiblemente tú no tengas el mismo concepto del tuyo, o mejor aún, tienes una linda historia que contar, o simplemente no quieres saber de él. Pero hoy quiero dejarte con esto: Sana la relación con tu padre, esté o no presente en tu vida, inicia tu proceso. Conoce su historia y agradécele a la vida que hoy puedes respirar a pesar de todo. Espero ver pronto al mío y contarte que un abrazo, ayudó a reparar todo.

“Gracias papi, tú mérito no es haberme dado la vida sino enseñarme a vivirla”

PD. Te dejo estas recomendaciones si deseas profundizar en el tema, sé que a mí me ayudó.

Película: “De padres a hijas”

Libro de T.D Jakes: “El padre ama a sus hijas”.

Escrito por Catherine Campos

Terapeuta

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