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El poder de saber escuchar las palabras

Por Estelita Salinas

Hola ha pasado un tiempo desde que me di cuenta de que en toda mi vida enfrente diferentes y duros problemas, pero nunca consiguieron vencer mi fe y espíritu haciéndome bajar el ánimo, pero en éstos últimos meses aprendí que la pérdida, el ver a muchos paralizados por el temor y las diferentes pruebas, me hicieron estar frente a sentimientos y emociones que no hallaba cómo enfrentar y sobrellevar. 

Hablé con varias personas pero cuando empecé a hablar la mayoría de las veces me encontré con que oían mis palabras, pero realmente no las escuchaban y por consiguiente no comprendían el significado, necesidad, miedo, dudas y la búsqueda que había en ellas. 

Al exponer lo que me afligía, la respuesta más frecuente fue, eso es pasado, ya no lo puedes cambiar, por lo tanto, perdona suelta y olvida para que puedas seguir adelante y claro que lo que decían tenía razón y hasta mucho sentido, pero en realidad en el fondo de las palabras dichas habían cosas que, aún cuando fueran pasadas y ya no se pueden cambiar, mi espíritu y corazón necesitaban comprender para aceptar, perdonar y dejar ir.

He aprendido el poder no solo de las acciones, sino sobre todo el de las palabras, porque el resultado de las acciones generalmente se ven y muchas veces en el momento, mostrando a los otros con pruebas lo que viviste, pero las palabras se dicen fácil y rápido. El que las dice suelta a través de ellas sus emociones y vivencias generalmente olvidándose al rato de haberlas dicho, o no dándoles ya importancia alguna, pero el que las escuchó porque iban dirigidas para él, generalmente las guarda en su corazón, sus recuerdos y muchas veces en su subconsciente, analizándolas, digiriéndolas, y aprendiendo que las palabras pueden construir o destruir; ser bálsamo para una herida o el cuchillo que la causa pudiendo ser muchas veces mortal o que quedara allí sin sanar. Y si no sana con el tiempo podrá seguir causando dolor y ser el motivo de dolor y heridas a otros sin que uno sepa la razón, porque sobre la herida original se colocaron curitas que aliviaron y escondieron ese dolor. 

Busca que al oír las palabras de otra gente sean escuchadas y comprendidas, con el verdadero significado que fueron dichas, para que de esa forma puedas ayudar a comprender, dar paz, aceptación, perdón y alivio al que te las compartió. 

Muchas veces esas palabras han sido dichas solo después de muchos años siendo llevadas en el corazón sin atreverse a dejarlas oír por otros ya que se pensaba eran verdaderas, merecidas, y correctas. Recuerda que muchas veces si no se comprende el por qué del rechazo, cólera o el motivo que llevaban al decirse, pueden hacer que quien las reciba pierda la oportunidad de crecer, ser feliz y demostrar su valor. Muchas veces el escuchar puede hacer que veamos la súplica y necesidad que llevan, pero que muchas veces no se han escuchado atentamente.

A través de lo vivido sigo queriendo aprender y saber hasta dónde puede llegar el poder de las palabras y pensar que puedo hacer para no solo oír, sino escuchar y comprender lo que me dicen; para así ayudar, fortalecer, aceptar, perdonar, soltar y superar todas las expectativas, enseñando a cambiar un corazón triste en una bella mariposa que vuele libre y feliz.

Mis queridos hermanos, tengan presente esto: Todos deben estar listos para escuchar, y ser lentos para hablar y para enojarse.

Santiago 1:19

Yo amo al Señor porque él escucha mi voz suplicante. Por cuanto él inclina a mí su oído, lo invocaré toda mi vida.

Salmo 116:1-2

Hijo mío, atiende a mis consejos; escucha atentamente lo que digo. No pierdas de vista mis palabras; guárdalas muy dentro de tu corazón.

Proverbios 4:20-21


Estelita Salinas

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