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El sexting y por qué no hacerlo

Por: Sophia de Gallardo

Hoy en día muchas mujeres, entre ellas niñas y adolescentes, están expuestas a lo que la tecnología y la distancia permiten crear. Nuevas formas de expresar su sexualidad, nuevas formas de “buscar” contacto sin tenerlo. 

¿Qué es el sexting?

El sexting se refiere al envío de imágenes o vídeos de contenido sexual a través de dispositivos electrónicos de forma voluntaria. Una vez que ese contenido fue compartido, pasa a ser propiedad de la red. ¡Ya no te pertenece! Esto significa que no se puede detener, lo que magnifica las consecuencias. Hace algunos años, sextear significaba pasear por una linda avenida en nuestra localidad, perversamente, ahora el contexto es lo que muchos no llegamos a imaginar.

¿Quiénes “sextean” y por qué?

El sexting es una práctica muy popular hoy en día, aunque aparenta ser exclusiva de los jóvenes y adolescentes, un alto porcentaje de los casos de sexting sucede entre adultos/as solteros y casados. De hecho, en Estados Unidos, la incidencia del sexting entre adultos supera a la detectada entre los propios menores: un 31% de las personas de 18 a 29 años han recibido contenido sexual procedentes de una persona conocida y un 17% en la franja de edad de 30 a 50.

No existen estudios sobre las razones por las que los adultos realizan esta práctica. El hecho de ser una moda, las facilidades tecnológicas y lo “refrescante y divertido” que puede llegar a parecer, son algunas de las posibles razones.

En el caso de los adolescentes tiene que ver más con fenómenos sociales propios de la etapa que viven, en donde figuran aspectos como:

  • La presión social, ganas de encajar en un entorno cada vez más sexualizado y llamar la atención del grupo. 
  • La confianza en la discreción del receptor del mensaje, que consideran su pareja “para toda la vida”.
  • El desconocimiento técnico, ya que piensan que enviando el contenido de móvil a móvil no hay peligro de que aquel se reproduzca en otros medios, cuando puede ocurrir simplemente tras la pérdida o robo del teléfono.
  • Incapacidad para percibir el riesgo, o incluso, por puro afán de transgredir las normas, sin ser conscientes de las consecuencias futuras que puede tener en su vida.
  • Si pueden ver a cualquier persona anónima en su intimidad a través de la red, no parece tan grave que uno pueda “posar desnudo”, es algo común, hasta cierto punto normalizado.
  • Desconocen las consecuencias que para su vida puede llegar a tener el hecho de que esa imagen comprometida sea de dominio público.
  • La natural falta de percepción del riesgo que acompaña a la adolescencia y el espíritu transgresor desencadenan ciertos desafíos. En algunos casos resulta simplemente divertido, en otros, sirve para coquetear o dar otro contenido a una relación.

Los riesgos del sexting

El principal riesgo al que se enfrenta quien envía imágenes o videos con contenido personal es la pérdida de privacidad.

El contenido puede salir del equipo donde fue tomada o del canal de conversación en donde fue enviada, ya sea por pérdida del dispositivo, acceso de terceros al mismo (cracking), por envío intencionado por alguna de las partes o por hackeo de los contenidos a través de la red.

Los contenidos que uno mismo ha generado pueden acabar en manos de otras personas desde el momento en que salen de manos de su autor. Una vez que se envía algo, se pierde el control sobre su difusión.

La exposición de contenidos de carácter sexual de un usuario de forma pública en internet genera inevitablemente afectaciones psicológicas, pues puede provocar humillaciones, burlas y acoso sobre el afectado por parte de amigos, conocidos e incluso desconocidos.

El mayor riesgo del sexting: la sextorsión

La persona que recibe el contenido sexual a través de su dispositivo puede cumplir su promesa y ser prudente en el manejo de dicho contenido. Sin embargo, también es muy probable que decida compartirlo con otros conocidos, ya sea para ganar popularidad, aceptación o simplemente por diversión. Lo cual significa una inminente pérdida del control sobre la difusión del contenido, tanto para el autor del contenido como para quienes deciden compartirlo. Ello implica que se puede compartir de forma masiva en minutos sin la posibilidad de detenerlo.

La persona que recibe el contenido también podrá usarlo como moneda de cambio para obtener más contenidos o favores de cualquier tipo bajo la amenaza de compartir la foto o video. A este fenómeno se le conoce como “sextorsión''.

Este acoso se realiza, en la mayoría de los casos, por novios, ex novios o conocidos, quienes chantajean a la víctima con una foto o video de contenido sexual en donde ésta aparezca involucrada.

El acosador amenaza a la víctima con hacer público ese contenido en cualquier red social o chat. Para que este contenido no sea compartido, pide a su víctima algún favor a cambio, como entregarle dinero, más fotos y vídeos eróticos o pornográficos, verse en algún lugar, etc. Si no lo hace, compartirá el contenido en las redes sociales, donde sabe que los familiares, amigos, compañeros de escuela o conocidos de la víctima tienen acceso.

Te invito a transformar tu entorno, a salir de una forma diferente al mundo, tomando lo más valioso de ti de una forma diferente que no te denigre ni te exponga de forma peligrosa. Tú eres una mujer valiosa no importando que piensen los demás o que presión social tengas. Valórate antes de que otra persona coloque el valor en ti.


Por: Sophia de Gallardo

Psicóloga & Wellness Coach

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Licda. Sophie De Gallardo

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