Categorías

MI PAPÁ SE PERDIÓ DE TENER UNA HIJA COMO YO

A través de la reja de entrada, veo a una chica de complexión pequeña, con una hermosa sonrisa que iluminaba su rostro, su cabello negro, sumamente liso, que me hacía creer que lo planchaba a diario, pregunta “¿Usted corta el cabello de niñas?” Le respondí que las niñas me parecen adorables y me dijo “traeré a mi niña de dos añitos a que le corte su cabello”.

A las pocas horas regresa Beatriz, con esa sonrisa que la caracteriza y me dice “ella es mi princesa, Kiara”.  Hay un dicho que dicen las abuelas: -Hijo de tigre, pintito- La nena era igual a su mamá.  Desde el primer momento hubo química y a pesar de su corta edad, me entretuvo con una plática súper amena.

La empecé a llamar mi clienta favorita, por esta anécdota “la Nona” (así le llama Kiara a la abuela) la lleva a una fiesta de cumpleaños en un salón de belleza para niñas, hizo un berrinche en la puerta, no quería entrar, diciendo que se dejaba hacer lo que quisieran, pero nadie, absolutamente nadie tocaría su cabello más que Alejandra. Gracias a ella varias mamás y maestras resultaron como mis clientas.

En uno de esos días nostálgicos, Beatriz me cuenta que era madre soltera, venía de un hogar de muchos principios religiosos, donde la madre y abuela, habían tenido matrimonios religiosos… En el momento que se entera de su embarazo a pesar de sus 27 años, aún no se sentía preparada para ser madre, la incertidumbre, preocupación, miedo y muchos sentimientos la invadieron al inicio, aunque pronto empezó a sentir que era la experiencia más linda que podía tener.

La relación con el padre biológico era aparentemente estable, hasta los 6 meses de embarazo, que deciden no continuar la relación. 

Beatriz sigue su camino sola, agradecida con Dios porque tenía a alguien en su vientre que cambiaría su vida.  “Al compartirlo con mi mamá, se emocionó que sería por primera vez abuela, aunque la preocupación que me quedaría sola, los prejuicios sociales, mi embarazo no estaba bien visto”.

Respira profundo diciendo: “Para mi abuelita (personaje de mucha importancia en su vida) fue un golpe muy duro, le preocupaba la reputación de su nieta”.  Con voz burlesca, me decía “en resumen, me convertí en la oveja negra de la familia”, lo cual es muy típico una ciudad pequeña y religiosa como Antigua.

Ellas esperaban que Beatriz cumpliera con los requisitos impuestos por la iglesia, para formar una familia; pero con el paso de los meses se dieron cuenta que ambas, aunque solas, podían unidas, con ese desafío y Dios les daría las herramientas necesarias para salir adelante con el bebé que venía en camino.

“El día que nació mi hija, vi en sus ojos una gama de sentimientos tan especiales, fue alegría, fue suspenso; le prometí que iba a luchar cada día de mi vida y que saldríamos adelante que haría hasta lo imposible para que ella fuera feliz, seríamos una gran familia de dos y que juntas íbamos a conquistar el mundo”. Estas palabras textuales, las replicó con la voz quebrada, pero con una entereza que me hace admirarla mucho más y logró que mis lágrimas se hicieran presentes.

Ella es maestra, trabaja para el estado, horario completo, pero deseaba darle una vida llena de comodidades a su hija, trabajaba extra los fines de semana, obvio con el apoyo de la Nona y la Abuelita (QEPD).  Kiara estudiaba en un prestigioso colegio, donde podía acomodarlo a su horario. Aparte, Beatriz estudiaba en la Universidad.

El tiempo pasó y por el cambio que tuve de ciudad y luego la pandemia, dejé de ver a Beatriz y a Kiara casi dos años. En una red social vi que se graduó de la universidad, sé que por sus propios medios económicos, por lo que decidí felicitarle y ofrecerle de nuevo mis servicios, ahora a domicilio.

Cuando nos vimos de nuevo con Kiara, nos importó muy poco el distanciamiento social y nos abrazamos con un gran cariño.  Esta vez me tocó ir a su hogar, pero realmente me sorprendió como viven, ya que tienen una casita preciosa, con muchas comodidades, esa maravillosa gran familia de dos, más dos hermosas perritas que las acompañan.

Kiara sabe de la existencia de su padre biológico, pronto terminará la primaria, con muchos logros como los de su mamá y dice “MI PAPÁ SE PERDIÓ DE TENER UNA HIJA COMO YO”.

Actualmente, aparte de su trabajo, Beatriz se dedica a la elaboración de productos de belleza y participa de las ferias artesanales del Parque Central de la ciudad, donde ha tenido bastante éxito, por la calidad de los mismos.

Como vemos, una historia más de Charlas en el Salón, donde una mujer sale adelante, sin la ayuda de una figura paterna, por lo que deseo a todas esas madres solteras con el valor de superarse y de enfrentarse a todas las adversidades, muy FELIZ DIA DEL PADRE A UNA MUJER A TODA MADRE.

Y a todas las chicas que están empezando a enfrentar una situación similar, les digo que es normal que tengan miedo, que sientan tristeza y preocupación, pero al igual que muchas mujeres como Beatriz, ¡tú puedes, solo depende de que tú quieras!

Gracias Beatriz por compartir su historia, le aseguro que es ejemplo para muchas madres, que llevan el título de madre y padre al mismo tiempo.

Escrito por Alejandra Arriaga

Estilista y maquillista profesional

MÍSTICA Salón & Spa

Celular: 55940434

FACEBOOK: @mistica.salonspa2000 

proyectos

Comparte la nota en tus redes sociales

Nota escrita por:

Danos tu opinión

Deja el primer comentario

Patrocinadores

Categorías

Fisioterapia, Estetica, Rehabilitacion

Patrocinadores