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Mujeres completas

Durante estos meses en los cuales la vida cambió tanto para todos, he logrado ver que para muchas mujeres el cambio ha sido todavía más fuerte, pues muchas perdieron sus fuentes de ingreso, otras por primera vez tuvieron que atender las cosas de la casa sin ninguna ayuda, otras han tenido que hacer de mamá tiempo completo y a la vez ser maestras para niños con los cuales convivían antes poco tiempo.

Sé que no cualquiera tiene el don y la capacidad de enseñar y ha sido difícil para tanto para los adultos como para los niños.

Pero hoy quiero hablar del por qué nos hemos visto más afectadas las mujeres y es porque a pesar de la preparación académica, emocionalmente seguimos siendo dependientes del qué dirán y lo que piensan los demás;  vemos que hay en muchos hogares violencia intrafamiliar y que nosotras mismas nos hemos acostumbrado a vivirla, porque muchas seguimos pensando que violencia son solo golpes y no violencia es todo aquello que lastima nuestro espíritu y menosprecia nuestro esfuerzo.

¿Cómo podemos cambiar esto?

Pues cambiando nuestra forma de ser; lo primero es conocernos bien, aprender a amarnos y ponernos primero en todas las cosas de la vida; porque solo amándonos, respetándonos y dándonos el primer lugar, podremos dar amor, respeto y felicidad a los demás.

Como mujeres somos sensibles y si nuestro corazón y espíritu está dañado, con mayor facilidad seremos heridas por cualquier comentario que recibamos de los demás. Por ejemplo hace poco oí cómo una amiga le preguntaba a su esposo, cuáles eran los momentos más felices que habían vivido durante sus años de matrimonio y él muy tranquilo le contestó, que la respuesta a esa pregunta era difícil, pues para él eran más los recuerdos de momentos malos y difíciles, que los de felicidad; por supuesto esa respuesta desató no sólo un conflicto entre ellos, sino una debacle emocional en mi amiga. Hablando con ella, me decía que no entendía el por qué de esa respuesta ya que ella siempre lo había puesto a él, sus hijos y hogar primero que todo, que ella había dejado de ser lo que era, deseaba y soñaba por amor a ellos, y después de oír sus quejas, ella misma se dio cuenta de cuál era el problema… Descubrió que había dejado de ser y existir, por vivir a razón de los demás.

Ella concluyó que debía cambiar, para mejorar y volver a ponerse ella como lo primero en su vida; después de un mes de no vernos y de hablar muy poco, la vi y mi sorpresa fue mayúscula.  Cambió su forma de ser, dejó las bebidas gaseosas, empezó a hacer ejercicios, hizo que sus hijos tomaran participación en las cosas de la casa, siguió atendiendo a su esposo, pero ya no fue su prioridad, ella hizo una lista de prioridades y por supuesto Dios y su relación con él fue la primera, luego fue cuidarse ella (haciendo ejercicios, bebiendo agua, y dándose un tiempo para ella misma). Lo que consiguió con tal cambio fue tener paz y saber que para ser feliz no necesita la aprobación de nadie más, que ella es la única que tiene el poder de ser feliz y es una decisión que está tomando día a día.

Espero que todas podamos darnos cuenta de que todas somos importantes, que la decisión de ser feliz es únicamente nuestra, que debemos tener un balance en nuestra vida, porque solo siendo felices por sí mismas podremos hacer felices a los que nos rodean.

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