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Frase del día

""Sé la mujer que rompe moldes y crea su propio camino.""

Nunca es suficiente

Conste que no hablo de la canción. Jajajaja, pero es que la frase se contagia ¿verdad? “Nunca es suficiente para mí, porque siempre quiero más de ti”. Pero ya hablando en serio, ¿alguna vez has sentido la sensación de correr tras algo inalcanzable?, o ¿has estado intentando ganar la aprobación de una, varias o incluso todas las personas con las que te rodeas, para que te quieran?, o ¿has buscado agradar, complacer, buscar ser perfeccionista, porque tienes la creencia que haciendo un excelente trabajo quedarás totalmente satisfecha?

Las personas perfeccionistas y autoexigentes priorizan evitar a toda costa el cometer errores, son ordenadas y planean cada paso que dan. Suelen hacer su trabajo a conciencia y a su debido tiempo, mostrarse eficientes, dignas de confianza, trabajadoras y perseverantes.

Esto parece no ser tan malo verdad, sin embargo, en el camino al ser perfeccionista, puedes dañar relaciones interpersonales muy valiosas, porque es mucho más fácil ver el error, es decir, “lo que está mal”, que ver todo el buen trabajo que se ha realizado.

Te es difícil delegar porque piensas que las personas no lo harán como tú lo deseas, en consecuencia, esto hace que resultes más cansada, con menos tiempo para disfrutar y con un sentimiento de frustración porque los demás también deberían estar a tu nivel y a tu grado de compromiso y entrega. Dejas de disfrutar los pequeños detalles, dejas de tomarte tiempo para ti y los tuyos y terminas muy cansada, sola, llena de muchos reconocimientos, medallas y premios, pero al final insatisfecha, pues nunca es suficiente para ti.

 Nuestro ego está pendiente de la aceptación, está pendiente del rechazo, de los aplausos y de las críticas que los demás nos hacen. En cambio, nuestro yo profundo (nuestra esencia), es la base de esa serenidad de espíritu y nos permite disfrutar de lo mucho o poco que tenemos en la vida. Nuestro ego está inflado cuando creemos que valemos por lo que tenemos y no por lo que somos. En cambio, nuestro yo profundo, sabe lo que valemos, tenemos libertad y poder de elegir. Si no nos identificamos con nuestro yo profundo, nuestros pensamientos y actitudes arrancan del ego y el amor a nosotras mismas se convierte en egoísmo.  Soy yo mi verdadero yo, lo más profundo, mi esencia, mi núcleo, mi identidad. Y si constantemente tengo la necesidad de sentir aprobación es una señal de que yo misma me estoy rechazando.  

El ego es una máscara que se forma cuando nos han herido en especial desde muy pequeñitas, si no buscamos sanar estas heridas, las máscaras de dependencia, del control, de la rigidez, de huir y de masoquismo, se vuelven más fuertes. Esto que tiene que ver con el “nunca es suficiente”, pues bien, el depender de la aprobación, el buscar tener el control y actuar con tanta rigidez para llegar a la perfección, el huir de los demás porque preferimos hacer cosas más que compartir con personas, el exigirnos tanto que dejamos incluso de cuidar de nosotras mismas se vuelve masoquismo. Por eso, si te has identificado con algo de esto, busca tu esencia y haz las paces con ella, sólo así te liberarás de este sentimiento.

Recuerda que no hay nada que puedas hacer para que Dios te ame más de lo que te ama, Él te ha escogido incluso antes de que nacieras, antes que te hirieran, antes que tu ego formara las máscaras que te mencioné, Él está en tu esencia, dentro de tu ser, quiere verte bien, así que disfruta lo que tienes, ya es suficiente, es momento de dejar de sentirte insuficiente.

Por: Wendy Figueroa 

Orientadora Familiar

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