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¡Que arda Troya!, ¡qué me importa!

Por: Wendy Figueroa

Cuantas veces nos dejamos llevar por el enojo y destruimos relaciones por emociones pasajeras. Es más, hasta nos sentimos orgullosas de creer que actuar así, demuestra que tenemos carácter y que está bien que nos tengan miedo. O tal vez, al reflexionar, si nos da un poquito de pena, pero nos la aguantamos porque así somos

El no tener dominio propio y darles a las emociones un espacio desbordado, puede ser muy destructivo; pues lejos de que tu cerebro pueda generar propuestas de soluciones ante una dificultad, se tupe y no puede pensar.  Esto pasa porque existe algo que se llama “Secuestro de la Amígdala” a nivel neurológico y lo que hace, es que el impulso le gana a la razón, tu cuerpo se siente amenazado y se pone en alerta, la sangre bombea con más fuerza a tus extremidades y disminuye oxígeno a tu cerebro.  En lugar de encontrar una solución, puedes generar más problemas, pues ahora no solo debes enfocarte en buscar la solución de la dificultad, sino en reparar la relación que destruiste a causa de la impulsividad.

¿Qué podemos hacer para evitar que esa reacción tan espontánea nos gane?

Lo primero es que, cuando estés tranquila, sin presión de un problema hagas una introspección y evalúes tus reacciones pasadas. Sé lo más objetiva posible para ser consciente de tu realidad.  

También visualiza cómo te gustaría reaccionar si se te llegara a presentar una situación donde creas que no la puedes controlar, conoce tus partes débiles y protégelas, por ejemplo, si eres muy gritona y deseas no reaccionar a gritos, evalúa si lo que estás haciendo es llenar tu vaso de paciencia y cuando empiezas a gritar es porque ya rebalsó.  Entonces cuida tu área débil y no lo permitas llenar, vacíalo de a poquitos porque como ya te conoces y sabes que es tu debilidad, puedes tomar las medidas preventivas para evitar rebalsar.  Lo puedes hacer hablando con otra persona, escribiéndolo, orándolo, ejercitándote, haciendo un hobbie, etc. 

Otra estrategia, muy importante, a considerar es tu respiración; el oxigenar tu cerebro cuando estás por explotar te permite pensar con claridad y tu sistema simpático y parasimpático no lo toma como una amenaza, pues es éste el que te hace reaccionar de forma impulsiva activa agresiva y también pasiva agresiva, ambos muy malos para tu salud y para tus relaciones interpersonales. 

Así que, cuídate y respira conscientemente, profundamente y varias veces hasta que sientas que te has calmado. Busca que los latidos de tu corazón sean lentos, esto es un buen indicio que tu cuerpo te está confirmando que estás calmada. 

Busca ser asertiva, expresa tu desacuerdo de forma clara y objetiva, defendiendo tus derechos y respetando el derecho de los demás. Habla con claridad, cuida tu tono de voz, aclara malos entendidos y busca resolver, construir y no destruir.

No te dejes llevar por esos malos refranes que lejos de que te hagan crecer, aumentan tus creencias limitantes, como por ejemplo:

“Yo así soy y el que me quiere que me acepte!”, Nadie tiene la obligación de soportarte.

 “Mi carácter es hereditario, así somos todos en mi familia”.  Puedes romper los patrones que no te gustan.

“Yo soy así, así nací y así moriré”. No te condenes tu misma, somos seres con capacidad de transformarnos.

En todo caso los refranes que si te pueden servir serían:

“Pégale a la pelota y no al jugador”, refiriéndose a atacar el problema y no a la persona.

“Mejor es el lento para la ira que el poderoso”.  Y el que domina su espíritu que el que toma una ciudad.

Espero esta lectura te pueda servir, recuerda que todos podemos ser mejor.   

Es lindo escribirte…

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Wendy Figueroa

Orientadora Familiar ÚNICAS ORG

FB: http://wendypahola.figueroafigueroa

IG: https://www.instagram.com/wendypfigueroa/

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