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Renuncié y soy feliz

Por: Elsa Gándara

Un día conocí a un muchacho joven con una carrera exitosa como ingeniero agrónomo.

Para mi sorpresa, lo conocí trabajando en un bazar de esos en centros comerciales donde te dan una mesa para trabajar, entras a las 9 am y salís a las 9 pm, comes a escondidas porque el centro comercial no te deja comer, con suerte hay tiempo para ir al baño y escuchas a los clientes alegar diciendo: “es bazar, no se supone sea barato” a diario. De esos donde dejas la vida.

Tenía un emprendimiento de venta de miel que había abierto únicamente como hobby, pues trabajaba en una multinacional, por lo que no le faltaba dinero.

Y si es tan cansado, ¿por qué lo hacía? La respuesta es fácil. Porque es lo que ama, le apasiona y le hace feliz. Cuando emprendes de eso se trata, empezar un negocio en lo que amas y jamás sentir que estás trabajando.

Volviendo a la historia de mi conocido agrónomo, un día en uno de tantos bazares me dice: “renuncié”. Agregó: “soy feliz”.  Expresó que amaba ir a los apiarios, extraer miel, venir a los bazares, vender, conocer a personas, etc.

“No me arrepiento y si deseo que mi negocio crezca, debo estar más enfocado. Necesito más tiempo para producir, atender clientes y vender. Sé que arriesgué mi trabajo, pero también sé que me irá bien porque el poco tiempo que invierto veo frutos. Imagínate si me meto de lleno a hacer lo que tanto me gusta”.

Él estaba feliz, positivo y animado. Yo no podía creerlo, pero sí podía entenderlo, pues yo también amo mi trabajo y mi negocio.

Ese fin de semana vendió toda la miel y se fueron temprano porque la mesa quedó vacía.

Hace mucho que no los veo, pero he visto sus redes y sé que su negocio va muy bien. Tienen un apiario que se puede visitar para ver como las abejas hacen la miel, sus redes siguen creciendo e imagino que su negocio también.

Hoy concluyo pensando en lo valiente que fue esa persona, buscando su pasión. Porque aunque esto significó ganar menos dinero, ganó vida. Y es que, a veces vivimos la vida como zombis, en modo automático olvidando que lo más importante es ser felices y vivir la vida disfrutando todo lo que hacemos.

Mi mensaje es que tratemos de buscar lo que nos gusta, no solo hablo de trabajo, sino volver a esos hobbies que algún día dejamos de hacer por la rutina: bailar, pintar, algún deporte y explotemos lo que tanto amamos.


Por: Elsa Gándara

Diseñadora Grafica certificada en comercio digital

@littleappletejidos

WhatsApp: 5535-9351

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