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30 MINUTOS DE MÍ COMO MAMÁ

Como inició HOY mi día como mamá, podríamos decir nada bien, sonó la primera alarma la cual apagué y me quedé dormida nuevamente, luego 30 minutos después la segunda alarma, la cual no es para despertarme a mí, si no a mí hijo, así que me levante como loca a preparar las dos refacciones que lleva al colegio, de las cuales no había planificado ninguna la noche anterior en la que había tenido una reunión de trabajo y había regresado tarde a casa, mi hijo por supuesto esperándome despierto, cuando lo veo somnoliento pero despierto aun, me lleno de agradecimiento y felicidad, ya que aún tengo la oportunidad de platicar un rato con él, de cómo había estado su día.

Pero, regresemos a las refacciones no planificadas, así que lo que Dios me ayudó en ese momento sirvió, como sea las refacciones salieron en tiempo récord,  hoy tocaba educación física y había olvidado sacar de la lavadora el uniforme, además el ultimo día que recibió la clase rompió el pants que para variar parece material desechable, así que ese uniforme no estaba listo para este día, como pude y sabiendo que era demasiado tarde lo metí a la secadora a ver si lograba secarse en 10 minutos o menos.

Desperté a mi hijo lo metí a la ducha y se bañó en menos de 3 minutos, estábamos claros que no lo lograríamos, antes de que pasara el bus escolar por él, pero igual corrimos haciendo lo que se pudiera y como se pudiera.

Para no alargar más este caótico momento, les resumo que se bañó, se secó el pants lo más que se pudo, se llevó una playera blanca que no pertenece al uniforme, lo peine con mis dedos para acomodar rápidamente su cabello, se cepillo los dientes, en menos de 10 minutos y salió a tiempo para que el bus escolar pasara por él.  “Aclaro normalmente no desayuna en casa más que un vaso de leche en algún batido, ya que el desayuno lo hace en el cole”.   Sinceramente creí que no lo lograríamos.

Justo después de que se marchó, no puedo dejar de preguntarme, ¿será que yo soy la culpable de que las cosas no caminen bien o como él quisiera?, ¿si pusiera más cuidado o atención, él tendría menos de que preocuparse?, porque obvio este momento generó mucho estrés para él también.  Si lo sé así son todos los días de las que contamos con la dicha de llamarnos mamás, son historias caóticas en las que muchas veces nos sentimos solas y cansadas, pero luego de unas horas de trabajo y recordando los acontecimientos de la mañana solo nos queda reírnos y verlo como una nueva aventura vivida con esos seres que son nuestros compañeros y nos dieron un nombre que llevaremos siempre “mamá”.

Sin embargo, sigo preguntándome ¿que significó para mi hijo, este momento de caos?, o si ¿tendrá algún impacto en su día o incluso en su vida? Soy médico y nada en mi carrera me preparó para ser madre, el miedo, la impotencia, el no saber si estoy habiendo bien las cosas y como pueda esto afectar el futuro de mi hijo, el no saber cómo responder ante las inquietudes y problemas que él tiene, día a día. Por ejemplo, cómo reaccionar cuando tu hijo te cuenta que no lo eligen para jugar en el equipo, o que esos compañeros con los que desea estar no quieren estar con él y al final como madres esto siempre nos pega en el corazón y nos entristece sentirlos rechazados. Debemos tener mente abierta y buscar la mejor explicación, pero también la mejor solución a todos esos problemas, en ese momento pienso “un libro ayudaría posiblemente”, pero sigo repitiéndome que nada me preparó para esto y no dejo de preguntarme como lo hizo mi mamá, ¿quién le enseño?, ¿que leyó?, luego de ese momento de reflexión, sabiéndola tan fuerte y sabia, me alivia este tormento de pensamientos saber que, seguramente ella estaba tan perdida como yo en ese momento. 

Sé que debería escribir temas como la salud de la madre o la importancia del auto cuidado de nosotras las madres, pero no, hoy he decidido hacer catarsis en estas líneas para decir que, soy mamá, a veces siento que lo hago fenomenal y la mayor parte del tiempo no sé qué estoy haciendo, como dirían las redes, pero al final hago mi mejor esfuerzo y me abrazo frente al espejo, consolándome y diciéndome a mí misma, mañana lo haremos mejor.

Un abrazo al alma a todas, sabiéndonos fuertes y capaces.

Por:

Dra. Gabriela Miranda Medicina Biomolecular                                                                                                 

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