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Asustar a los hijos para disciplinarlos afecta su desarrollo físico y psicológico

Ayer por la noche estaba en la fila para pasar unos artículos de hogar en una tienda por departamentos cuando empecé a escuchar a la madre decirle a su pequeño hijo de unos 4 años que se quedará quieto y que no tomará los dulces exhibidos sino iba a llamar a la policía.

Esta amenaza la escuché varias veces en cuestión de un par de minutos y la reacción del niño fue paralizarse para luego pedirle que no llamará al policía. Esta escena me hizo reflexionar sobre la forma de corregir a los hijos y como el miedo es empleado para controlarlos.

Ante esta situación leí en edurespeta.com el artículo “Meter miedo, asustar y atemorizar a los hijos, tiene consecuencias negativas: físicas y psicológicas”, redactado por Tania García, Experta en Educación Respetuosa y Asesora Familiar, quien expone las consecuencias negativas a nivel físico y psicológico de estas acciones:

  • Físico: al generar miedo, se potencia el estrés y hace que el niño eleve sus niveles de cortisol. Por lo tanto, su cerebro no se desarrolla óptimamente y pueden experimentar: problemas de concentración, tensión elevada, dolores de estómago o defensas bajas, entre otras consecuencias.
  • Psicológico: se fomenta la integración del miedo como un factor común en la vida del niño, fomentando la sumisión, la baja autoestima, la desconfianza y un incorrecto autoconocimiento.

“No hay que llegar a atemorizar a nuestros hijos muchas veces para hacer que generen más cortisol y estén estresados y asustados; con una sola vez ya experimentan este tipo de cambio físico”, refiere García.

Agrega que lógicamente, para que su cerebro tenga un desarrollo diferente y no lo haga de manera correcta por experimentar altos niveles de cortisol, comúnmente, tiene que estar el niño expuesto a situaciones similares de manera casi diaria o semanal.

Pero no por ello los padres deben relajarse y utilizar estas maneras, pensando que si no abusamos o no lo llevamos al extremo no pasará nada, al contrario, se sigue fomentando un incorrecto autoconocimiento, una baja autoestima y el miedo como algo común en su vida, no como una emoción y un sentimiento más, que hay que saber conocer, reconocer y gestionar.

Muchas familias y profesores afirman que, al reflexionar sobre el uso de estas técnicas, se dan cuenta que son promovidas básicamente por el no tener que pasar “un mal rato” con el niño o no saber “gestionar-acompañar” a sus hijos durante una “rabieta” o un momento emocional intenso en el que hay que utilizar la coherencia y la serenidad.

Por ello, es importante ten claro que el uso del miedo como herramienta para educar a los hijos es una equivocación y que los padres deben aprender del error e ir mejorando día a día para tener una comunicación realista, fluida y cálida con ellos, basada en el respeto, la confianza y el equilibrio emocional sugiere la Experta en Educación Respetuosa y Asesora Familiar.

Por: directoraeditorial@sholbenmedia.com

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