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Deja ir la culpa

La culpa: ese sentimiento abrumador que nos carcome por dentro y que nos deja sin respirar. La culpa es el peor veneno para el alma. La culpa empieza a carcomernos cuando sabemos que actuamos mal. Como seres humanos tenemos momentos difíciles en la vida y si no manejamos bien la inteligencia emocional, podemos actuar de manera impulsiva con palabras o con acciones, que luego, al ser analizadas más en calma, nos dejan un terrible regalo: culpa.

Dejar ir la culpa no debe ser un tema extremo. Hay personas que ni siquiera sienten culpa si hacen algo malo, premeditado o no. Hay personas que siempre le adjudican la culpa a alguien más, porque no se ven como responsables de su vida, sino como víctimas o sabelotodo, que desde un nivel superior creen merecer más que otras personas. Ojalá nunca te topes con gente así. Hay personas en cambio, que viven sumergidas en culpa, que no viven tranquilas y su frase favorita es “perdone…”. Pero tampoco eso es sano.

La culpa nos debe enseñar grandes lecciones. Es nuestra consciencia hablándonos y redarguyéndonos para que aprendamos entre lo bueno y lo malo. La culpa significa que no actuamos bien, que hicimos algo que no hubiéramos querido hacer. ¿Lo importante? Aprender la lección y redireccionar hacia lo correcto. No hay personas perfectas, pero qué lindas las personas conscientes.

Dejar ir la culpa no significa ser altanero, no significa que no aprendimos la lección o que no nos importan los sentimientos de los demás. Dejar ir la culpa es aprender la lección, no cometer los mismos errores y perdonarnos a nosotros mismos.

El perdón es uno de los valores que más nos cuesta vivir. Hay personas que tienen más facilidad de perdonar que otras. Hay personas que tienen más facilidad de pedir perdón que otras. Sea cual sea tu caso, te invito a perdonarte a ti misma bajo una mirada consciente, bajo un esquema de aprendizajes, tomada de la mano de la humildad que se requiere para admitir el error y redireccionar tu vida.

La culpa no procesada se esconde en el silencio de la soberbia. La culpa tiene la habilidad de convertir a las personas en su peor versión. Si sientes culpa por algo, te invito a tomar estos pasos de acción para liberarte:

  1. Analiza el aprendizaje: escribe en una hoja de papel qué has aprendido de la situación en la que estuviste.
  2. Analiza quiénes estuvieron involucrados y si es el caso, pide perdón. Si es algo que pasó hace mucho tiempo, de todos modos, pide perdón. No hay nada más liberador que pedir perdón, con un corazón sincero.
  3. Si sientes culpa por trabajar, porque dejas a tus hijos, escúchame bien: todas las mamás trabajadoras pasamos por eso, es de lo más difícil de la vida. Perdónate sabiendo que trabajas para ellos y siempre busca intencionalmente crear momentos especiales para que tus hijos se sientan amados en el día a día.
  4. Ora, ora y ora. Tu Redentor es quien se lleva esa culpa y perdona todas tus faltas. Dios está siempre contigo.

Te invito a dejar ir la culpa DESDE ADENTRO, tomando las acciones que necesites para vivir en paz y armonía contigo misma.

Yazmín Di Maio

Certified Coach, Speaker and Trainer, Maxwell Leadership

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