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Dormir bien es sinónimo de óptimo rendimiento

A menudo sucede que, dormimos, pero nos levantamos cansados y no podemos explicar la razón de esta situación que afecta nuestro rendimiento laboral.

Quizá usted, estimada lectora, haya escuchado del “ciclo circadiano”. Este es el reloj interno que tiene una duración de 24 horas y rige nuestras vidas por medio de las señales que envía a las células de cada órgano haciendo que estos funcionen en horas específicas. El tiempo de vigilia es para realizar las actividades a la luz del día manteniéndonos alerta y en la noche prepara nuestro cuerpo para descansar por medio de las horas de sueño.

El sueño es la etapa para descansar, pero si nosotros permanecemos mucho tiempo despiertos acumulamos sueño. Si cumplimos con las horas de sueño que acumulamos, nuestro cuerpo rendirá en la vigilia de manera adecuada.

Cuando cumplimos el ciclo circadiano con el ritmo adecuado, todo nuestro organismo funciona de la mejor manera, pero ¿qué pasa cuando nuestras exigencias de la vida nos llevan a alterar este reloj bilógico? Es entonces cuando nos da sueño a la hora de la vigilia y permanecemos despiertos a la hora en que debemos dormir. Por supuesto, este cambio o alteración tiene efectos nocivos a la salud y repercute en nuestras actividades laborales.

Conciliar el sueño se puede volver difícil por varias razones: turnos nocturnos de trabajo, estrés, pensar en actividades pendientes o el interés por efectuar alguna actividad, las emociones fuertes también como sustos y angustias.

Estos factores pueden llevarnos al insomnio, cuyas consecuencias en los humanos afectan el peso corporal, porque comemos a horas inapropiadas ya que se activan las secreciones gástricas y se tiene sensación de hambre a altas horas de la noche. El estado anímico se torna irritable y con poca paciencia. Otro sistema que se ve afectado es el circulatorio ya que se eleva la presión arterial y la frecuencia cardiaca.

En el ámbito laboral podemos ver que existen varias profesiones que requieren trabajo nocturno que con el tiempo afectan el ciclo circadiano, entre las que podemos mencionar el personal de seguridad, panaderos, médicos, enfermeras, reporteros y trabajadores de empresas en las que la producción es ininterrumpida por tal condición se crea el turno nocturno.

Toda esta alteración del sueño se ve reflejada en el ambiente laboral con el incremento de accidente laborales, debido a la falta de concentración, somnolencia y rutina en la actividad dentro de las tareas que se ejecutan. Repercute en la salud mental del trabajador que manifiesta   mal humor, altera sus relaciones laborales, tiene poca paciencia y en muchos casos termina por aislarse. Esta actitud puede, incluso, llevarnos a caer en depresión.

Otras afecciones que se manifiestan es la hipertensión arterial, la frecuencia cardiaca y el síndrome metabólico. Un trabajador o trabajadora con estas enfermedades tendrá un rendimiento laboral inadecuado si no se controlan estas enfermedades y puede verse incrementado el ausentismo laboral. El aspecto cognitivo puede alterar la memoria hasta llegar a la demencia si no le tratamos a tiempo.

Las mujeres que tiene trastorno del sueño pueden llegar a padecer de manera temprana Alzhemeir. También pueden enfrentar alteración del ciclo menstrual que, según observaciones puede llegar a presentar menstruaciones abundantes o la llegada tardía de la menopausia.

Las horas de sueño de una mujer pueden verse afectadas en su condición de madre y más en la etapa de la lactancia, ya que debe estar atenta al recién nacido y el estado de alerta esta activado. Esto puede mejorar con el crecimiento de los hijos, aunque siempre estará muy alerta a ellos.

Para las trabajadoras que laboran en turno nocturno se recomienda a los empleadores que este no sea por periodos muy largos, para evitar los daños a la salud deben crearse turnos rotativos de tal manera que puedan tener por periodos en los que recuperen el ciclo circadiano, así también llevarles controles de salud que puedan detectar cambios en la salud de manera precoz para evitar que la salud se deteriore.

Dormir 8 horas es una frase frecuentemente escuchada, y es justo el   promedio recomendado de descanso para el adulto; sin embargo, existen quienes alcanzan un sueño reparador con 6 horas de descanso.  Un adulto que ha dormido bien lo refleja en su actividad diurna, realizará sus tareas de manera eficiente, con buen humor, alertas y descansado; manifestando así un correcto equilibro en su salud.

Es importante que valoremos nuestro sueño como fuente de energía y salud, si se logra que el descanso sea reparador, cumpliremos de una mejor manera con el rol de madre y trabajadora.

Por Dra. Telma Lucrecia Hernández Morales

MSC en Salud Ocupacional

luhernandezda@gmail.com

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