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La poderosa influencia de un papá sobre su hija

Por: Eloisa Dieguez

Estamos en junio, el mes en que celebramos y reconocemos la hermosa y poderosa labor de los padres en la vida de sus hijos. Por esta razón, durante el mes, dedicaré palabras y reflexiones sobre la poderosa influencia de papá.

Puede ser que aún no seamos conscientes que el desarrollo adecuado de un niño o una niña depende en gran medida de la relación que establece con su padre. Esta influye enormemente en su autoestima, en su personalidad, en su carácter y en sus relaciones interpersonales.

La relación entre un papá y su hija es algo único. Por mucho tiempo, se pensó que la madre tenía la mayor influencia, pero investigaciones recientes han demostrado que el papá impacta la vida de una hija siete veces más. El vínculo entre padre e hija es determinante para su vida como adulta. Un vínculo sano contribuye al desarrollo de una mujer con autoestima, consciente de su valor y de su potencial.

En el año 1912, Carl Gustav Jung, un médico psiquiatra, psicólogo y ensayista suizo, acuñó el término Complejo de Electra en contraposición al de Edipo relatado por Freud. Este fundador de la psicología analítica explicó que dicho complejo consiste en una atracción afectiva de la niña hacia la figura del padre. Algo que, según él, es muy común a todas las niñas en algún momento de la infancia. Personalmente, puedo dar fe de este fenómeno, pues recuerdo como si hubiera sido ayer cuando de niña decía que me iba a casar con mi papá. Mi papá fue mi primer gran amor y hoy puedo entender y ser consciente de que esta relación y conexión sentó en mí, la base de mi personalidad.

Este artículo se lo quiero dedicar a mi papá, don Rolo, como le dice la mayoría que lo conoce. Ese vínculo me sigue influenciando hasta el día de hoy, pero en los primeros años de vida me marcó. En esos primeros años de vida construí mi autoimagen y mi autoestima, producto de la influencia de él en mi vida. Hoy quiero compartir los resultados de esa influencia en la vida de una mujer adulta, que tiene a su niña interior agradecida, plena y bendecida por esa influencia poderosa en su vida: yo. En mi vida no bastó que mi papá estuviera presente, fue poderoso el rol activo que tomó y me enseñó a:

Ser asertiva, recuerdo que mi papá siempre habló conmigo de todo – de mis amigos, de mis sueños, de mis temores, de qué quería ser de grande, etc. Me enseñó a decir no con respeto, me enseñó a tener criterio para retirarme a tiempo de lugares o personas que no edificaban mi vida y me enseñó a ser determinada. Hasta el día de hoy, me recuerda que mis opiniones, mis anhelos tienen valor y a potenciar una cualidad nata en mí: “fortalecer mis relaciones interpersonales”.

Ser consciente de mi belleza y potencial, pero no se enfocó en la belleza física sino en lo bello que Dios depositó en mi y lo perfecta que me hizo al tener cuidado de cada parte de mi ser. Me sigue recordando lo valiente y capaz que él me diseñó; sin duda alguna esto, me ha permitido crecer feliz, segura y consciente de lo bella e inteligente que soy. No recuerdo un solo evento de mi niñez en el que me haya sentido intimidada por algún chico, o por alguna amiga o compañera. Profesionalmente he tenido muchos logros, pero todo empezó con un pequeño sueño: “quiero ser secretaria”. Él fue mi primer porrista. Desde los 7 u 8 años, cada vez que llegaba de trabajar me decía, ¿dónde está mi secretaria? Y allí estaba yo, corriendo a sus brazos. Logré ser secretaria y sin imaginarlo, más títulos han llegado. Hoy soy consciente que esto se debe a la gracia de Dios en mi vida, pero también a la influencia poderosa de mi papá en ella.

Ser una romántica empedernida, fue mi primer modelo de lo que es ser un varón conforme al corazón de Dios. Siempre vi detalles de amor y cuidado hacia mi mamá, la forma en que nos trataba a mis hermanos y a mí. La pasión que ponía por construir su hogar fueron fuente de inspiración. En mi temprana edad, siempre le pedí a Dios tener un hombre como él en mi vida; y así fue, cuando mi eterno novio llegó a mi vida y decidimos casarnos. Éramos muy jóvenes, el con 22 y yo con 19, las palabras de mi padre serán algo que jamás olvidaré: “estás muy joven para iniciar una vida llena de responsabilidades, pero sé que él es el varón por el que tu mamá y yo hemos orado para ti”. Eso fue suficiente para entender que era la decisión correcta en ese momento de mi vida. Hoy después de 23 años de casados y contando, puedo asegurar que haber crecido con una adecuada salud emocional y mental desarrollaron en mí cualidades que me han permitido seguir construyendo la familia que Dios me regaló.

Con estas líneas quiero inspirar a los padres a que ejerzan esa poderosa influencia en la vida de sus hijas con amor e intención. Puede ser que ahora no sean conscientes del alto impacto que esta influencia tiene en sus vidas, pero de este lado hay una mujer de 43 años que les puede dar fe de esa poderosa influencia en la vida de una hija.

Y si tú, que me estás leyendo, tienes heridas a causa de un padre ausente, un padre que estuvo lejos o no tuviste un padre, quiero recordarte que no estas sola. El Salmo 18:30 nos dice que los caminos de Dios son perfectos, que él es un Dios fiel que no hace daño y que es justo y verdadero. Esas características y muchas más lo convierten en el perfecto padre que no tuviste.

Con besos y abrazos,


Por: Eloisa Dieguez

Life & Business Coach

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