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Las emociones y su manifestación en el organismo

Son muchas situaciones en las que el cuerpo enferma por una causa mental sin existir una causa física como tal. Las emociones influyen más de lo que podamos pensar en nuestra salud. Hay una relación directa e intensa entre las emociones, los órganos y los síntomas que podemos experimentar según el artículo: “El cuerpo es el reflejo de las emociones y los pensamientos”.

En este artículo también menciona que seguramente has oído hablar más de una vez que la mente controla al cuerpo, el funcionamiento biológico del cerebro es el que hace que esto sea así, que exista una relación entre pensamiento y cuerpo, entre emoción y síntoma.

Cuando se mantiene un pensamiento negativo en la cabeza durante un minuto, el sistema inmunitario queda durante aproximadamente cinco horas en una situación delicada por lo que, si estos pensamientos o emociones negativas se mantienen en el tiempo, estamos más predispuestos a contraer enfermedades por la debilidad del sistema inmunitario que nos protege.

Situaciones estresantes durante mucho tiempo, hacen que se lesionen neuronas cerebrales responsables del aprendizaje y a su vez el cerebro sufre alteraciones que producen modificaciones en el sistema hormonal y las consecuencias que esto tiene en los diferentes órganos y sistemas del cuerpo. Las emociones negativas destruyen y las positivas lo contrario, tienen la capacidad de curar y hacernos felices.

Se tiene aprender a vivir con nuestras emociones, buenas o malas y saberlas controlar, gestionar y comprender, aunque no se exterioricen. Se debe saber que pueden indicar que algo no funciona bien y pensar que la enfermedad puede tener un origen emocional causado por algún tipo de sentimiento no manifestado como tal, que se proyecta en el plano físico afirma Luisa Mostazo Rodríguez.

Por eso, órganos como el corazón o el intestino se relacionan con la alegría que los estimula, en cambio, la agitación o el exceso de excitabilidad, el stress o la ansiedad pueden causar taquicardias, insomnio y falta de concentración.

Las personas obsesivas y que se desbordan emocionalmente suelen tener un desequilibrio cardiaco y digestivo. Si se vive con resentimiento, rabia, agresividad, cólera, indignación, irritabilidad o ira, el hígado y vesícula biliar sufrirán agrega Rodríguez.

Además, las personas muy activas que se preocupan en exceso, que reaccionan con agresividad e ira de manera desproporcionada al estimulo sufrido, tendrán manifestaciones físicas relacionadas con problemas del hígado y la vesícula, que se pueden presentar en forma de malas digestiones de las grasas, dolor en costado derecho, color amarillo de la piel y manchas oscuras en cara e incluso problemas de visión.

El temor, la falta de autoestima y la timidez están asociados a los riñones, las glándulas suprarrenales y a la vejiga. El miedo o la angustia pueden dar dolor lumbar e infección urinaria. La energía se ve reducida, con una disminución del metabolismo y alteraciones de los procesos de la digestión cuando sentimos estas emociones según se expone en el blog https://www.mheducation.es/blog/el-cuerpo-es-el-reflejo-de-las-emociones-y-los-pensamientos

Por otro lado, la Tristeza, la melancolía y la aflicción pueden afectar al pulmón. Se puede sentir opresión en pecho, dificultad para respirar, resfriados frecuentes, asma y problemas circulatorios, incluso falta de apetito o pereza.

Por Editora Revista Femenina

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