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Mujeres Multitasking

Escrito Por: Wendy Figueroa

Amo las mujeres multitasking, son como súper heroínas que dejan con la boca abierta a quienes las observan.  Es más, por mucho tiempo me sentí orgullosamente parte de este gremio, hasta que…

Antes que te cuente “Hasta que”, déjame contarte un poquitito de este estilo de vida tan ocupado.  Las mujeres multitasking son altamente productivas, eficientes, rápidas, con varias actividades simultáneas, no se quedan quietas y siempre consiguen lo que se proponen. Se identifican con los colibríes porque siempre andan precisas, su alto nivel de perfeccionismo las enorgullece.

Sin embargo, este hermoso conjunto de cualidades trae riesgo como todo, y es que por tener y querer hacer tanto, vivimos demasiado rápido, la paciencia no es una virtud que nos guste cultivar, la poca tolerancia se vuelve cada vez más poca, incluso por estar tan ocupada, dejas pasar pedacitos de momentos extraordinarios que no regresarán jamás.

Pensamos que valemos por lo que hacemos y logramos. Nos esforzamos por demostrar lo arrechas que somos. Nuestro cerebro va delante de nuestras acciones, pues estamos haciendo algo y ya programando todo lo que tenemos por hacer. Nuestro día es tan ocupado, que irónicamente nuestra noche también es muy activa, pues nos cuesta mucho desconectarnos, apagar nuestro cerebro y descargar la energía.

Vivir de esta forma tan acelerada todo el tiempo, cobra facturas muy altas. Tus niveles de estrés afectan tu salud y tus relaciones interpersonales, hasta te frustra que los demás no te lleven el paso.

El darte permiso para “ralentizar”, el deleite de bajar la velocidad a tu ritmo de vida y disfrutar de una grata compañía, de contemplar celajes hermosos, de observar a tus hijos jugar, de compartir con tu pareja incluso tiempos de silencios, son lo que realmente te hacen vivir el presente, y vivir el presente es clave para vivir una vida plena.

Así que, hasta que aprendí, que hemos sido diseñadas para vivir, no para correr. Hasta que aprendí, que el afán estresa y el stress enferma. Hasta que aprendí, que no debo demostrar nada a nadie. Hasta que aprendí, a rendirme y soltar el control. Hasta que aprendí a decir no, para no comprometerme en todo.

Hasta que aprendí, que cada persona tiene su propio proceso y el interferir haciéndoles sus cosas no es ayuda. Hasta que aprendí, que el perfeccionismo puede jugar en mi contra. Hasta que aprendí, que debo seguir aprendiendo de los niños, de los ancianos y que dándoles tiempo y escuchándolos es como aprendo. Hasta que aprendí, que cuando parta lo que dejaré no es sólo lo material sino la huella que dejé al estar. Entonces decidí estar y disfrutar, porque todo tiene su tiempo y él ahora es el único tiempo con el que cuento. No te creas, a veces me pongo eléctrica, pero intento poner en práctica todo lo que he aprendido y deseo que tú también lo puedas aprender.  Es lindo escribirte, hasta una próxima…

Por: Wendy Figueroa

Licda.  En Admón. RRHH. y Orientadora Familiar

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