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Niños plenos para generar un mundo mejor

Siempre que investigamos acerca de la crianza adecuada para nuestros hijos, podemos llegar a sentirnos abrumados, porque hay muchísima información, por esta razón me gustaría explicarte de manera sencilla, tres elementos fundamentales para favorecer una infancia plena: vínculos seguros, crecimiento del adulto, y rutinas y ambientes enriquecidos.

La ciencia es clara al revelar que los primeros años son el fundamento de la vida misma. Las experiencias vividas en la primera infancia son los cimientos sobre los cuales seguiremos construyendo, por lo tanto, responder a las necesidades de los más pequeños es esencial.

Diseñar espacios apropiados para la primera infancia es algo que debemos tomar muy en serio pues los frutos los veremos en el bienestar emocional de las personas con quienes convivimos diariamente. Para ello existen tres elementos que favorecen una infancia plena.

  • Los niños son plenos cuando tienen vínculos seguros con adultos que están trabajando en su propio crecimiento:

Analicemos esto, primero definamos ¿qué son los vínculos seguros? Frecuentemente escuchamos que los niños necesitan saberse amados incondicionalmente. Desde luego, coincido con esta afirmación, pero ¿cómo se sabe amado un niño? Un niño se sabe amado cuando percibe que es tomado en cuenta, cuando es escuchado, cuando sus necesidades básicas están atendidas y cuando le dedicamos tiempo y conversamos con ellos. También cuando somos afectivos y cuando tenemos detalles significativos, por ejemplo, “pensé que este libro te encantaría y lo traje de la biblioteca para ti”.

Los niños también se saben amados cuando respondemos con dulce firmeza, por ejemplo, cuando decimos: “Te pido que por favor termines de limpiar tu habitación antes de salir al jardín”, “el tiempo que tienes permitido usar internet se termina en 10 minutos, pronto voy a desconectar la red”, “estamos en esta tienda sólo para comprar alimentos, hoy no compraremos ningún juguete” o “me gusta mucho jugar contigo, pero ahora tengo una junta de trabajo, cuando termine armamos el rompecabezas”. Al construir estos lazos seguros, los niños se sienten amados y se benefician del hecho de que pueden confiar en sus cuidadores.

Los niños necesitan modelos a seguir, necesitan inspiración. Por esta razón, el reflector de un niño debe ser el mismo que el de un adulto. Para llegar a ser un adulto pleno, es momento de cuidarse, seguir alimentándose y seguir creciendo. Es importante que los niños aprendan la explicación de este primer elemento por imitación, que nos observen y seamos su fuente de inspiración.

  • El niño es pleno cuando proveemos rutinas predecibles, fomentamos hábitos sanos y lineamientos claros: Este aspecto se vincula a los hogares donde hay menos conflictos, las rutinas y los lineamientos han sido explicados, entendidos y apropiados por los niños. 

Este aspecto se aplica cuando los niños tienen un horario de sueño constante y dietas nutritivas. Además, los adultos promueven un desarrollo infantil satisfactorio cuando entienden lo que está y no está permitido en su entorno.

Los niños se benefician al saber cuáles son sus responsabilidades en cada área. Todos se benefician al saber lo que pueden hacer para embellecer su espacio: “En casa, soy responsable de alimentar al perro”, “me aseguro de que las luces estén apagadas cuando no se usan” o “en mi sala, nuestras plantas siempre están regadas, y yo me aseguro de esa tarea”.

  • El niño es pleno cuando vive en un ambiente enriquecido: Muchas veces se confunde un ambiente enriquecido con un ambiente saturado, al decir enriquecido estoy hablando de dejar a los niños ser niños, darles su tiempo para aprender, de no intentar apresurar el desarrollo sino confiar en el mismo.

Un ambiente enriquecido es aquel en el cual el niño tiene tiempo para jugar, tiempo para crear, e incluso tiempo para aburrirse.

Una infancia plena es aquella en la que aprendemos con elementos significativos.

No olvides que “tu infancia te acompaña siempre”. Valoremos las experiencias de los primeros años. Permitamos a nuestros niños tener una infancia plena con vínculos seguros, cuidando de nosotros los adultos, con rutinas claras y en un ambiente enriquecido.

Guisela Rodriguez

Psicopedagoga con Maestría en Educación Superior

Correo: rodriguez.mariaguisela@gmail.com

Facebook: @LicGuiselaRodriguez

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