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¡No soy shute! Soy empática

Estuve hablando con mi mejor amiga el otro día por teléfono. Me comentó que una amiga le dijo que ella siempre veía lo bueno en los demás, un poco extrañada por eso. Mi amiga le contestó que sí, que se alegraba por los demás y si la conocieras, sabrías que es cierto. Considero que soy igual en eso. Me encanta ver las historias de las personas en sus redes sociales, sus viajes, sus éxitos laborales, su amor familiar. ¡Qué lindo es poder alegrarse por los demás!

Tengo dos amigas que acaban de construir su casa, no sabes la emoción que sentí por ellas y la ilusión que me hace ir a ver sus casas y compartir su alegría. Y es que la empatía se demuestra en muchas cosas, alegrarte por los demás es una de ellas.

Otra amiga me comentó de una relación que está iniciando, pero me dijo que muy pocas personas saben, ya que ha tenido malas experiencias al contar su alegría con personas que han demostrado envidia. Le pedí que me enseñara una foto, pero por sus malas experiencias pasadas con amistades con las que compartía sus alegrías, prefirió no mostrar nada aún. Y pensé, ¡no soy shute, soy empática! Seguramente te ha pasado a ti también alguna mala experiencia en la que, por confiar en alguien que pensabas que te quería con sinceridad, saliste lastimada. Lo “shutes” (chapinismo para expresar ser curioso o entrometido/a), se nos sale a todos a veces. Ahora, el problema es con qué sentimiento viene acompañado.

Si nos da curiosidad con una gran sonrisa en el rostro y nos sentimos emocionadas por lo que le pasa a otros, el ser “shute” no es malo. Pero la empatía te permite explorar mejor lo que le pasa a otros. No solamente las alegrías. También hablamos de tristezas. Cuando las personas quieren contarte algo que les está pasando y para ellas, es algo doloroso, ¿con qué sentimiento abordas el tema? Ser empática es maravilloso, porque sientes el dolor ajeno como propio.

¿Sabes qué es lo maravilloso de ser empáticos? Que la empatía te convierte en alguien con quien la gente quiere estar. Se sienten queridos, escuchados, valorados, tanto en alegrías como en tristezas.

Si en cambio, lo “shute” viene acompañado de envidia, cizaña, habladurías y chismes, deberás analizar tu corazón. Seguramente en algún momento has conocido a alguien en quien no confiaste como para contarle tus alegrías o desilusiones, porque en el fondo se notaba que no era sincero. El problema viene cuando alguien aparenta ser sincero, pero en el fondo no lo es y envidia tus alegrías y se alegra de tus tristezas. Te diría que en ese caso, ores para que Dios te dé la fuerza para que no te afecte. Inviertas tiempo en tu crecimiento personal leyendo libros o escuchando podcasts que te permitan trabajar tu inteligencia emocional para que entiendas, que lo que esas personas hacen habla mal de ellos, no de ti. Y reposa en el Señor, que es Justo siempre. Claro que duele, somos humanos. Duele más si esa persona era alguien con quien quisieras tener una relación sana. Pero, con el tiempo vas aprendiendo que en lugar de ver en el otro su defecto, ves lo que necesita: esa persona necesita amor. Esa persona necesita empatía. Esa persona necesita comprensión. Esa persona necesita humildad.

Así que te invito a que DESDE ADENTRO, siempre te alegres por los demás. Te invito a que te intereses genuinamente por otros y celebres sus éxitos y los apoyes en sus tristezas. Verás que el mundo, seguramente será un lugar mejor.

Yazmín Di Maio

Coach, conferencista y entrenadora certificada por Maxwell Leadership.

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