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¿Qué nos motiva realmente a trabajar?

Por: dpa

No importa qué es: cada persona tiene algo que la alienta desde adentro, la llamada motivación intrínseca. Y es bueno conocer ese estímulo interno y las necesidades que lo sustentan. Quien está satisfecho en su trabajo es considerado más equilibrado, productivo, dispuesto a trabajar en equipo y con más eficiencia.

A la larga, los estímulos financieros no motivan

Según estudios, muchos empleados pasan la mitad de su tiempo de trabajo de forma improductiva, muchas veces haciendo cualquier otra cosa, porque no están motivados.

Los directivos que están en condiciones de reconocer las necesidades de sus empleados y responder a ellas pueden lograr que su rendimiento aumente entre un 20 y un 40 por ciento.

Otros estímulos externos, como un aumento de sueldo o premios, no lo consiguen de manera duradera. “Realmente sería muy triste si a las empresas no se les ocurriera otra cosa que querer motivar a la gente con dinero”.

¿Pero qué es lo que realmente me motiva? ¿Y cómo puedo aumentar la motivación en mí mismo y también en los demás?

Van desde perfección, amor, éxito e individualidad pasando por conocimientos, seguridad y lucha hasta diversión, poder y armonía. Lo importante es encontrar los campos y puestos profesionales correctos, en los cuales se puedan satisfacer las necesidades que vienen de esa motivación intrínseca.

Crear consciencia del motor interno

Pero no importa qué actividad se desempeñe: la satisfacción se puede aumentar tomando consciencia de qué es lo que lo motiva a uno. Incluso en un trabajo en una cadena de montaje.

Si lo que predomina es la idea de poder, uno debe intentar ascender en la carrera para sentirse bien dirigiendo un equipo.

En la motivación tiene un papel importante sobre todo la organización del trabajo. “Hay que intentar disponer el trabajo de manera tal que ya en el camino a la meta tengamos sentimientos de éxito y no recién al final”. Para ello también es bueno pedir un feedback, una respuesta u opinión al equipo o a los clientes y así recibir reconocimiento y elogios, quizá también críticas constructivas para los siguientes pasos.

Está claro que un profesor puede preguntar a sus alumnos cómo estuvo su exposición. Pero un empleado de un supermercado difícilmente pueda preguntar tras cada compra si cobró bien, ¿o sí? A fin de cuentas, se trata siempre de la importancia que doy a mi tarea.

No todo tendrá siempre sentido ni provocará alegría

La motivación contribuye también cuando los empleados reciben más margen de maniobra para decidir y más responsabilidad y pueden así organizar las tareas por sí mismos. También contribuye un buen clima de trabajo, así como los elogios.

¿Pero qué pasa si tengo el trabajo que me gusta, mis compañeros son agradables y mi jefe comprensivo y, sin embargo, hay momentos en los que simplemente no tengo ganas de desempeñar determinada tarea que me adjudican? “Lógicamente no siempre todo tendrá sentido y provocará alegría”. “A veces, en la vida, llegas a un punto en el que simplemente tienes que rendir, aunque duela”.

En esos momentos, solo ayuda la autoregulación. Esta se puede entrenar, no abandonando enseguida cuando no se tienen ganas o cuando algo se vuelve un poco desagradable. “Siempre habrá una fase que habrá que superar para alcanzar una meta”.

Por: dpa

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