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Regresemos a criar hombres de familia

¿Vivimos en una sociedad cada vez más disfuncional?: Sí. Porque hay funciones que, sin caer en lo feminista o machista, fuimos hechos para suplir. Las funciones o los roles se ven cada vez más cambiados y no es que algo esté bien o mal, te lo dice una mujer que trabaja en horario de oficina, sino que nuestras prioridades se han visto desmanteladas cada vez más. El mal uso de esas prioridades nos ha llevado a tener una sociedad en la que el hombre tiene cada vez una menor presencia en el ámbito familiar.

En mi oficina trabajamos varias mujeres. Es un grupo pequeño, pero hay varias mamás solteras. No vamos a adentrarnos en historias específicas, pero te diré que el tema ha resonado cada vez más en mi cabeza: hemos generado una sociedad en la que muchos hombres no se hacen cargo de su rol como padres. ¿Qué estará sucediendo? Por un lado, las mujeres están buscando superarse y traemos ese instinto materno de supervivencia, que nos hace salir adelante por el bien de nuestros hijos, poniéndolos como prioridad. Algunos hombres saben esto y se desentienden. Esto también trae consecuencias, nos ocasiona no poder estar presentes en el hogar al 100%, por trabajar y llevar el sustento que ellos necesitan, pero suplimos las necesidades fisiológicas de nuestros niños.

Otro motivo es precisamente ese distanciamiento forzado, en donde no hay una pareja y se tiene la necesidad de dejar a los hijos al cuidado de terceras personas por largos lapsos de tiempo. Esto merma en la relación y en la educación en valores que podríamos darles, ya que están expuestos a otros ambientes o redes sociales, que no promueven un entorno basado en valores.

Empiezo este artículo recalcando toda mi admiración hacia las mamás que se han hecho cargo de sus hijos, económica y emocionalmente, solas. Esas mujeres que han hecho mil sacrificios y día a día se levantan, soportando muchas veces sus propios dolores, para que a sus hijos no les falte nada. Creo necesario que retomemos el tema, sin embargo, de educar a nuestros niños con prioridades más claras. Los hombres deben aprender desde pequeños la importancia de la familia, la importancia de ser fieles, empáticos y altruistas. He visto muchas amigas sufrir porque los papás de sus hijos se desentienden, no solamente en el ámbito económico, sino emocional. Hacen borrón y cuenta nueva y les es fácil comenzar de cero con otra ¨familia¨, como si los hijos fueran algo que puedes simplemente pensar que no sucedió y no existe si no los ves.

No promuevo el divorcio, aún habiéndolo pasado en carne propia, pero si no estás bien con tu pareja, por motivos realmente importantes, no te juzgo. Ahora, cuando hay una separación, los hijos no pueden simplemente “desaparecer” porque me separé de su madre. Siguen ahí, esperando de su padre esas funciones que solamente él puede proveer. Además del tema económico importantísimo de manutención, esa atención que tiene un gran poder en la personalidad de una persona.

Un padre no ayuda en la crianza de los hijos, o con cambiar pañales o desvelarse, el padre ejerce su rol. Tiene un rol importantísimo en la seguridad personal de sus hijos y en el desarrollo de herramientas para la vida. Y nosotras como mamás, debemos criar hombrecitos con las prioridades claras, una tarea que se vuelve más difícil cuando su propio padre no las cumple, pero no imposible.

Aquí algunos consejos de mensajes básicos para hablarle a tu hijo y que aprenda a ser un padre presente:

  1. La familia es lo más importante: es lo básico. La familia se ama, se apoya, se cuida. Tú como mamá, estás ahí para él.
  2. Si estás en una situación de separación o divorcio, cuando uses el término “papá” o “mamá”, úsalos de manera amable. Nunca uses estos dos términos con frases o tonos de voz peyorativos, porque el rol de papá y mamá es sagrado. Papá y mamá aman a sus hijos. Si el papá no está presente, no mientas, pero no le digas una verdad cruda que puede no solo dolerle sino marcarle la vida para siempre “tu papá no te quiere”. Busca ser intencional en cuidar el corazón de tus hijos.
  3. Si papá no llegó cuando dijo que lo haría, usa su nombre. Por ejemplo, “Mario no vino. Seguramente algo sucedió. Te amo hijo”.
  4. Dios es su padre y el tuyo, apóyate en Él. Dios puede suplir ese amor cuando es efímero. Dios lo completa todo. Lee con tus hijos la Biblia, tengan actividades en familia, aunque sean 10 minutos en las noches o en las mañanas, donde se enfatice el amor de Dios.
  5. Aparta unos minutos a diario para escuchar a tu hijo, para saber quiénes son sus amigos, para revisar sus redes sociales. Sí, aunque algunas mamás digan lo contrario, insisto en que, si son tus hijos y tú los estás criando, tienes derecho a revisar en qué andan hasta que sean lo suficientemente grandes y maduros para ya no tener que hacerlo. Estas revisiones podrían evitar muchos problemas o generar algunos temas interesantes que se pueden resolver a tiempo. No es con el afán de “regañar”, sino de acompañar en un mundo en el que los mensajes no les llegan necesariamente filtrados. Ese filtro es mamá.

Retomemos la importancia del rol de los hombres en nuestra sociedad. Criemos hijos con prioridades claras, no seres perfectos, sino más bien conscientes de su papel en la sociedad. Y eso solo se puede lograr DESDE ADENTRO, con valores como el amor, el altruismo, la empatía, la responsabilidad, la transparencia, el respeto y el amor propio.

Yazmín Di Maio

Certified Coach, Speaker and Trainer, Maxwell Leadership

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