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Tengamos conversaciones incómodas

Creo en el valor de la amistad. Creo en el amor. Creo que las personas somos falibles, nos equivocamos. Por eso creo, que tener conversaciones incómodas debería ser parte esencial de nuestra vida. Pero antes de que te adelantes a sacar conjeturas, te explico a qué me refiero. ¿Te has sentido alguna vez con un nudo en la garganta? ¿Has pensado “quisiera haberle dicho antes” o “si tan solo le hubiera dicho lo que pensaba o sentía”? o finalmente “Quizá si le hubiera dado mi retroalimentación antes, hubiera mejorado y no lo hubieran despedido”.

Pues hay conversaciones incómodas que se deben tener a tiempo y que es SANO tener para evitar grandes problemas. ¿Tu matrimonio se ha vuelto rutinario? Es momento de tener una conversación incómoda. ¿Tu hermana está abusando de la confianza llevándose tus vestidos para sus fiestas? Es momento de tener una conversación incómoda. Y si no has puesto reglas o límites y el novio de tu hija llega a horas inadecuadas, es momento de tener una conversación incómoda.

La conversación no es sinónimo de contienda ni de gritos. Cuando te insto a tener una conversación incómoda, te estoy invitando a aprender a hablar de manera tranquila, lo que sientes o lo que piensas, antes de que se vuelva una bola de nieve que crezca y crezca y esa acumulación de frustración se convierta en crisis en la familia, con tu pareja, con tus amigos e incluso en tu trabajo.

Quiero brindarte algunos ejemplos de conversaciones incómodas sanas, versus contienda:

Conversaciones incómodas sanasContienda
Hola amor. He sentido que últimamente nos hemos apagado. ¿Qué sientes tú? ¿Por qué no aprovechamos a salir este viernes, tú y yo, como antes? Quiero lo mejor para nuestro matrimonio.Hola. ¡Estoy harta de sentirme molesta! Tú ya no quieres salir conmigo, me siento totalmente aburrida. Si me hubieran dicho que así era el matrimonio, lo hubiera pensado dos veces. Tú no ayudas.
Hola mijo. Me llamaron del colegio para decirme que estás muy distraído y no has entregado tareas. Vamos a empezar poniendo más límites que te ayuden a prestar atención. Me quedaré con tu celular una semana y te ayudaré en las tardes hasta que vea que retomas el ritmo escolar. Amor, te recuerdo que estudiar es tu responsabilidad y es tu parte en la familia.Hola. Me llamaron del colegio y estoy sumamente decepcionada de ti. ¿Por qué no podés poner atención? Es que de veras que parece que no te da la cabeza, estoy cansada de que se quejen de vos. Estoy tan enojada y frustrada, quítate de mi vista. Si no mejoras, ¡vas a ver!

¿Notas las diferencias? Las conversaciones incómodas buscan el beneficio de la relación. Buscan airear temas que no siempre son fáciles, pero es importante que no se guarden en nuestra cajita interna de recuerdos negativos, que luego puede convertirse en una bomba de tiempo. La contienda se centra en el YO, las conversaciones incómodas, en el beneficio común.

¿Por qué no tenemos más conversaciones incómodas? Porque el mundo nos ha enseñado que está mal decir lo que pensamos y no nos han dado las herramientas para decirlo en amor, sin contienda. Por supuesto, si piensas que la vestimenta de una amiga no le favorece, ese es otro tema, si ella pregunta tu opinión dísela, de lo contrario ese tipo de comentarios incómodos es mejor guardarlos para nosotras.

Pero también el mundo nos ha hecho seres de cristal. Hay personas a las que no se les puede decir nada, ni siquiera de la manera más dulce o atenta, porque se lo toman como una afrenta directa, sin reconocer su punto ciego o área de oportunidad. He aprendido con el tiempo que con personas así, la relación no avanza mucho más del tope en donde se encuentre y que depende de mí mi estado emocional, ya que no se puede cambiar al otro. Pero la buena noticia es que la mayoría de personas, aún esas a las que tememos hablarles con sinceridad de nuestros sentimientos o pensamientos, en algún momento, tendrán conversaciones incómodas con alguien más y depende de ellos si cambian o no.

Pero para vivir en paz, es necesario que te atrevas a decir lo que sientes, que lo digas a tiempo, sobre todo si valoras la relación. Aquí algunos consejos:

  1. Sé consciente de con quién tendrás una conversación incómoda. En tu trabajo, por orden jerárquico, no puedes estar diciéndole a todos tus sentimientos, pero sí puedes generar apertura para que fluya el trabajo en equipo generando conversaciones incómodas que ayuden a trabajar mejor.
  2. Una conversación incómoda debe ser amable, con un tono de voz calmado, empezando desde lo que sientes, el aprecio por la persona o relación y siempre debe estar enfocada en el bien común.
  3. No dejes para más tarde una conversación incómoda, a menos que estés molesta. Si estás molesta, nunca será el mejor momento. En ese caso, toma un tiempo de calma y considera el momento apropiado. Pero, si no estás molesta, no dejes ese asunto para después.
  4. Recuerda que debes tener apertura para que también a ti te lleguen conversaciones incómodas. No podemos solo pretender comunicar mejor nuestros sentimientos y pensamientos y pensar que los demás no tienen ese mismo derecho.

Te invito a tomar las riendas DESDE ADENTRO para dar o recibir conversaciones incómodas que mejoren tu vida.

Yazmín Di Maio

Certified Coach, Speaker and Trainer, Maxwell Leadership

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