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¡Ya era hora!, libérate emocionalmente de las cargas

Por: Yazmín Di Maio

Y llegó el momento en el que dije “¡Basta!” y decidí cambiar mi vida.

Las personas que me conocen nunca pensaron que iba a salir de ese círculo vicioso. El círculo incluía personas y comportamientos propios, esquemas mentales arraigados. En algunos de esos componentes me metí yo misma, quizás no a conciencia, pero sí libremente. Pero en otros no. Esos otros estaban implícitos en la cultura familiar en la que nací. Sea cual sea el círculo vicioso en el que puedas estar metida hoy, en tu área personal o laboral, déjame hablarte al respecto de la liberación personal.

Cuando hablo de libertad, me refiero a esa sensación de paz que te da el desprenderte de situaciones o personas que no te permitían avanzar, que no te dan paz. De liberarte de creencias limitantes que te fueron inculcadas, de culturas no sanas en las que terminaste porque no tenías otra opción o incluso, de liberarte de situaciones o personas con las que terminaste por voluntad propia pero que no hacen más que restar, en lugar de sumar, a tu vida.

Probablemente hayas nacido en una familia que, viendo hacia atrás, no tiene los valores que en algún momento tú decidiste adoptar en tu vida. Si eres la princesa de Arabia, pues seguramente no elegiste ese título. Si eres la hija de un asesino, pues esa tampoco fue tu elección. Desprendernos de algunos “títulos” o estigmas es realmente complicado. Y no tiene que ser tan drástico, simplemente puedes ser la hija de alguien que no te respeta y de quien no compartes realmente su forma de ser.

La Biblia dice “honrarás padre y madre” y esa es tu parte, sí. Pero también, si naciste en una cultura que no va acorde a los principios y valores que tú comprendes que son buenos y son los valores con los que deseas vivir, no está mal si te alejas.

Pero en el tema personal, elegimos (con raras excepciones) a nuestra pareja. Y a veces la elegimos sin tener aún las herramientas de valor que necesitamos para escudriñar en nuestro ser y analizar si esa persona es la que merece nuestra confianza, la que merece nuestro amor incondicional. Y no lo digo desde un tono altanero o egocéntrico, sino más bien, con inteligencia emocional “sana” que permita tener esos filtros que a muchas personas les hacen falta, porque se dejaron llevar por las apariencias, por los lindos ojos o algunos gestos amables ocasionales.

Y en el tema laboral, puede ser que con mucha alegría hayas conseguido un trabajo que era el trabajo de tus sueños. Y puede ser que durante mucho tiempo lo hagas muy bien. Pero también puede ser que a tu oficina lleguen personas que no permitan un buen ambiente, que no valoren a otros o que empieces a sentirte angustiada o molesta por ciertas actitudes con las que no estás de acuerdo porque no van acorde a tu esquema de valores.

Es refrescante cuando las personas te dicen ¡Ya era hora! Porque realmente te conocen, porque de repente saben que has estado en un ambiente tóxico y no sano para tu mente, tu corazón y tu espíritu.

Liberarte de cargas te permite reenfocar tu energía en cosas que te harán crecer como persona y te harán ser más productiva.

Aquí unas ideas para liberarte de algunas cargas:

  1. Permítete un tiempo para escribir tus límites: esos que son no negociables. No solo los pienses, escríbelos. Es en el maravilloso mundo del autoconocimiento, que empieza la aventura de la vida intencional.
  2. Define quiénes suman o quiénes restan a tu alrededor. A veces no podemos dejar de ver o de hablar con algunas personas, pero sí podemos delimitar tiempo con ellos y fijar algunas reglas básicas mentales para que los que resten, no logren permear tanto tu mente.
  3. Elige intencionalmente ser una persona de valor que le agrega valor a otros. Esto incluye la misericordia, entender que todos somos diferentes y falibles, que todos merecemos respeto y debemos darlo. Enfócate en lo que tú puedes aportar a la mesa.
  4. Ámate, anímate, perdónate, valórate. Si no lo haces, nadie más lo hará por ti. Es conforme a ese amor propio que establecerás los límites sanos de lo que permitas o no en tu vida.

Y como dice Diane Von Furstenberg “Siempre estás contigo mismo, así que es mejor que disfrutes de la compañía”.

Por: Yazmín Di Maio

Certified Coach, Speaker and Trainer, Maxwell Leadership

Correo: ydrelacionespublicas@gmail.com

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