De CabezaSalud Emocional

Ya no me preocupo por encajar

YA NO ME PREOCUPA ENCAJAR…a cuantas cosas renuncie por “encajar” por ser “normal”. ¿Qué es ser normal de todas maneras? Lo que es normal para algunos, es totalmente inapropiado o irracional para otros.  Lo normal depende de puntos de vista, de formas de vida, de costumbres.

Aprendí con los años que mi normal es todo aquello que no rompa con mis normas, que no genere conflicto con Dios. Mientras esté en paz con Dios y conmigo misma, funciona.  Fui tildada de “loca, berrinchuda, malcriada” al principio me molestaba, pero con el tiempo pude ver que talvez sí tengan razón  en cierto modo. Porque definitivamente, no me interesó y no me interesa ser como todos.  Ya todos los puestos están ocupados, el único disponible es el mío propio y debo de cuidarlo, hacerlo crecer y evolucionar.

Evolucionamos y crecemos cuando soltamos el pasado, cuando permitimos a nuestras ideas cambiar, cuando soltamos a lo que nos hemos aferrado por mucho tiempo, ya sea por costumbre o porque simplemente está dentro de nuestra zona de confort.  Tal vez también por miedo a lo nuevo, a lo desconocido, que la verdad es muy normal sentirse así.  Pero cómo vamos a saber qué nuevo hay detrás del miedo, detrás de la zona confort.  Pienso que nadie debe de quedarse estancada, nadie debería de dejar de cumplir sueños, nadie debería de dejar de atreverse para lograr metas, emprendimientos.  Nadie debería de dejar de dar pasos que sabemos que nos pueden llevar a lugares jamás vistos y alcanzar niveles tal vez jamás imaginados.

Veo para atrás y me doy cuenta de que talvez me queda media vida, eso si llego a vivir 104 años.  Que si puedo llegar estando bien, lucida, independiente, porque no? Pero de lo que estoy segura en esta segunda mitad de mi vida, es que voy a estar más consciente de todo, más relajada, menos aprensiva, más segura de mis decisiones y sí, porque no decirlo más loca.  Las opiniones de las demás personas ya no me preocupan para nada. Los señalamientos y rumores no son mi problema la verdad, son solo reflejos de cosas que ellos mismo o quisieran tener o les molesta.

Ya he sido buena hija, buena esposa, buena madre, buena amiga.  Ahora me toca ser la mejor versión de mi misma.  Ser todo lo que puedo llegar a ser, ser aquello que Dios pensó cuando me diseñó. Sé que El no se equivocó, jamás me pidió cambiar. La que tomo la mala decisión fui yo y no me la pase tan bien como pensaba. Ahora que he alcanzado cierta madurez, porque estoy segura de que aún me falta madurar “un montón” voy a poner todo mi esfuerzo en ser “Yo en la mejor versión posible”. 

Este año se va mi hija más pequeña a la universidad y me quedo sola la mayor parte del tiempo, mi hijo mayor vive ya fuera de la casa. Logré en estos 2 últimos años de pandemia, iniciar un emprendimiento que fue por necesidad, gracias a la situación económica del momento. Y que, gracias a Dios, hoy me siento realizada. Talvez no es algo grande aun, pero estoy segura de que va a crecer y me voy a poder realizar en este medio también. Siempre quise hacerme un tatuaje, pero hubo algo que me detenía.  Muchas veces fue el dinero, otras veces el que dirán, pero ahora se conjugo todo para podérmelo realizar y ya puedo tachar eso de mi “bucket list”. Quedan un montón de cosas en esa lista, pero también he logrado un montón, como por ejemplo: ser mamá, ser aeromoza, viajar, ser gerente en alguna empresa, escribir mi propio libro, iniciar un negocio propio y ahora mi tatuaje.

El crecimiento no es lineal, el crecimiento es como una montaña rusa y la mía como que era doble. Pero siempre me repetí estos dos últimos años “Rendirse no es opción” y aquí estoy. Sali toda lastimada, adolorida, cansada de los últimos procesos y desiertos que me tocó vivir, “pero salí” así que esa oportunidad de haber salido de pie solo logró hacerme más fuerte.  Dejé atrás y bien atrás el pasado y con el dejé a mucha gente, amigos, familia, iglesia. Lo único que no deje atrás, sino al contrario se fortaleció, fue la relación que ahora tengo con Dios, con el amor que siento por Jesús y la dependencia que tengo con el Espíritu Santo. He aprendido a estar presente, a cuidarme, a priorizarme, a valorarme y a estar conmigo misma. Soy la mejor compañía que puedo tener, tengo amigas, pocas, pero que en verdad son amigas. Tengo familia que me ama y que yo amo.  Soy loca si les parece, soy libre, soy diferente.

No me interesa encajar…soy parte de la familia de Dios, mi nombre está anotado en su libro y me adoptó. Por su gracia he sido salva y eso no lo perderé, porque fue por amor a mí y Dios no cambia, no se arrepiente. Soy y seguiré cumpliendo sueños y seguramente vendrán otros nuevos. Estoy expectante por lo que Dios tiene preparado para mí en esta nueva etapa en mi vida. Lo espero con alegría y mucha paz. ¡Soy lo que Dios dijo que fuera y por mí con eso basta!

Carefree young girl sitting in a shopping cart, riding around the parking lot with her friend

Les dejo paz y amor

Por: Rita Ambrosy

Escritora, Hotelera y Maestra

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